Es fácil constatar que la falta de políticas generales sobre educación cívica política
para el pueblo, es motivo de desaliento
y limitada participación de las personas
en las actividades políticas de la sociedad. Estas carencias se ven acentuadas
con el natural desentendimiento por parte de los políticos profesionales en
promover una educación cívica política
auténtica y eficaz desde la infancia y la adolescencia.
Conseguimos consultar una buena cantidad y variedad de
fuentes sobre el tema de la política educativa en cuestión, sin embargo existen
muy pocas referencias sobre educación cívica
política para el pueblo. La mayor cantidad de información se refiere a amplias discusiones teóricas sobre
filosofía y ciencia política con posiciones y explicaciones ideológicas complejas y por veces
contradictorias. Existe un limitado consenso sobre cuestiones referidas a la
intervención directa de la ciudadanía en la construcción política de la
sociedad en la que se desarrolla.
La
búsqueda de información sobre estos aspectos, a veces interminable, confusa y
excitante nos hizo suponer que, de existir una mayor cantidad de información
específica, ella estaría en el nivel de la teoría pura, que en todos los casos,
contrastada con la realidad concreta de los
resultados y el nivel de insatisfacción y descontento social en el que vivimos cotidianamente, refuerzan nuestra posición.
Muchos
de los escritores sobre política y democracia, desde los antiguos, modernos y contemporáneos coinciden en la
necesidad de disponer de una ciudadanía bien informada y participativa para que
la democracia sea verdaderamente efectiva, funcional y pueda evolucionar de
acuerdo con las necesidades del ser humano. También tomamos debida nota que la Internet, es una nueva y poderosa
herramienta actualmente disponible para toda la humanidad, facilita en gran
medida la investigación, la construcción e intercambio de nuevos conocimientos, donde
fácilmente se despersonalizan la autoría de muchas opiniones. En muchos casos
fue una referencia valiosa para nuestros propósitos.
Resulta convincente a la luz
de la experiencia que el tipo y nivel de civilización democrática en la que vivimos actualmente, con todas las
dificultades, limitaciones y deficiencias, sigue siendo la mejor opción entre
los demás sistemas de gobierno que la humanidad
ya experimentó, las que resultaron en funestas consecuencias.(Miguel
A. Espeche, 2011).
Esta constatación se respalda en la
existencia de una teoría política rica y abundante, pero lo que llama la atención es la falta de voluntad
política para poner en práctica todo este tejido de grandes pensamientos,
teorías y debates sobre el futuro político de la humanidad para que los
ciudadanos sean los propios autores de su destino, siendo el mismo la única
razón, principio y fin de la existencia de una sociedad política.
Afortunadamente,
en el curso de nuestras indagaciones sobre las implicancias de la educación
cívica política y de participación ciudadana en las decisiones políticas
fundamentales de un Estado democrático, destaca como una poderosa herramienta
la educación, cuyo potencial en el tema de participación política de la ciudadanía
fue confirmada con datos encontrados en los resultados de cuestionarios y entrevistas sobre estos aspectos. Los mismos
que ayudarán a articular y realizar los cambios importantes que la actual situación
socioeconómica de nuestra sociedad lo requiere con urgencia.