Desde la antigüedad los griegos, inventores de la democracia ya vislumbraban la necesidad imperiosa de la educación política del pueblo, para que la democracia pueda ser viable. La etimología misma de la palabra ya lo dice todo, “gobierno del pueblo”, ¿Cómo es posible que el pueblo se gobierne si no conoce y participa activamente en el funcionamiento del sistema?
Después de la Revolución Francesa donde el absolutismo de las monarquías fue derrotado y la democracia enarbolada como el mejor producto de la evolución del hombre civilizado, esta fue adoptada continua y paulatinamente por los países del globo durante más de 200 años, para asegurar la convivencia pacífica y desarrollo de los pueblos.
La educación política del pueblo generalmente no fue tomada en cuenta por los gobiernos que en su mayoría son controlados por grupos oligárquicos para cuidar de sus propios intereses económicos y perpetuación en el poder, a quienes no interesa la preparación de las masas para su participación efectiva en el ejercicio del poder.
En nuestra realidad latinoamericana, es muy fácil darse cuenta porque los gobiernos no se interesan por la educación política del pueblo a pesar de que las tasas de analfabetismo son cada vez menores y el avance tecnológico de las comunicaciones es deslumbrante. El mensaje que llega de arriba para el pueblo es que basta ir a votar en las elecciones y los candidatos ganadores se encargarán de lo demás, del “bien común??”. Esto ha dado como resultado la aparición de una serie de caudillos autócratas y gobiernos de fachada que han instituido la felonía y corrupción como formas de actuación normales. Las insatisfacciones del pueblo en lo que respecta a sus gobiernos no necesitan de mas discusiones, porque ellas son tan evidentes y constatadas todos los días y en todas las formas de usurpación de los intereses públicos, dejando de lado la ética y valores de una supuesta civilización democrática del siglo XXI.
El porcentaje reducido de la población que algo entiende o se interesa por política, no tiene como hacer respetar sus necesidades o iniciativas. Porque las elecciones se ganan en última instancia por la cantidad de votos de la gran masa del pueblo. Allí aparece el mito o la creencia que “la voz de Dios es la voz del pueblo” y nos conformamos con los resultados de la votación que decide el pueblo, la masa que se deja encandilar, seducir por discursos y promesas de grandes cambios, que poco después son olvidados por los gobiernos. De esta situación cíclica e histórica no tenemos como salir, porque los gobiernos hacen las leyes conforme a sus intereses. El pueblo no dispone de mecanismos de control eficaces y efectivos para sus gobiernos, a fin de poner coto a las malas artes de gobierno.
Ante esta situación endémica de crisis del tipo de democracia que se nos impone practicar, proponemos una tesis para viabilizar la educación política del pueblo, cuya iniciativa se origine en las necesidades del propio pueblo, a través de la creación de “comunidades de aprendizaje” que utilicen los medios de comunicación más adecuados para cada caso, especialmente internet. Creemos que este esfuerzo en educación política del pueblo hará cambiar nuestra visión del mundo, de nuestros países y nuestros gobiernos. Así conseguiremos educar a nuestros hijos en una nueva perspectiva política de participación ciudadana que garantice la producción de nuevos líderes más honestos, eficientes, eficaces, con valores e identificados con el bien común de sus comunidades.
Todos podemos aprender de la interacción y opiniones de todos y cada uno de los ciudadanos comunes y corrientes. La tecnología actual ahora sí lo permite, las redes sociales, los chat, skype, y diversos otros medios de comunicación, de los cuales debemos sacar provecho para que el pueblo se una en sus ideales de paz y prosperidad. Y Ud. que opina?? Pensar positivamente sobre estos grandes problemas políticos de nuestra comunidad local, nacional y global ya es un gran comienzo. Eduquémonos para participar en política. Comencemos haciendo algo concreto a este respecto. No dejemos que los políticos sigan haciendo de las suyas. Esto será el inicio de un nuevo amanecer, de una nueva cultura de paz y democracia latinoamericana.