Observamos con preocupación la reducida participación ciudadana en las
comunidades municipales y nacional, el estado de inconformismo y desesperanza
en que vive gran parte de la población. Esta situación nos inspiró a investigar esta parte de
la vida cotidiana pública de la población donde las grandes mayorías no están
satisfechas con los modos de gobernar de sus representantes electos. Los casi 200 años de existencia que tiene la República parece que no fueron suficientes para construir una democracia real con valores cívicos y políticos
necesarios para construir una civilización más humana, justa y equilibrada. Todos los días en grandes sectores de la población y el gobierno,
hay niveles inaceptables de corrupción en detrimento de los intereses públicos,
poniendo en alto riesgo la calidad de vida y la paz en la que debería vivir la
sociedad actual y las generaciones futuras.
En
este contexto, las personas, los ciudadanos, tienen un papel pasivo, limitándose
a revisar, discutir y quejarse en pequeños grupos, sin por lo menos conseguir
la atención del gobierno, porque han perdido la iniciativa, la fuerza y el
poder para hacer valer sus derechos prescritos en el contrato social que dio
origen a la República. Por otra parte, constatamos que la participación activa
de las masas y la sociedad en política
es muy baja, tanto en los distritos, en el nivel regional o nacional. Al
parecer, esto se debe a dos razones combinadas: por puro desinterés de la
población o la falta de conocimientos sobre el juego político nacional.
Por estas razones tratamos de indagar sobre estos temas, además de confirmar la
presunción de vacío o la falta de una auténtica educación cívica política de la ciudadanía como una condición
estructural que asegure su participación consciente, activa y permanente en
tareas de política local y nacional.
Las reflexiones arriba señaladas nos permiten sugerir algunas iniciativas para
reinventar la política educativa en toda la población nacional a fin de
asegurar o al menos facilitar el ejercicio democrático y transparente del poder
en el Estado. Hay algunos principios y valores que el Estado procura difundir y
promover en la sociedad y que son contempladas en la ley, tales como transparencia, imparcialidad, igualdad y gestión participativa, pero que la falta de
control por parte del gobierno o de la propia población conduce a monopolizar en
la clase política las decisiones más importantes que afectan a la administración pública y que
generalmente son en provecho de los intereses de pequeños grupos
de poder.
El
foco principal de nuestra atención se orienta a la educación cívica política y de participación ciudadana en los niveles
primario y secundario de educación, en el contexto de una democracia directa
como principal herramienta para la inclusión de la población en el proceso
político democrático de la sociedad nacional. Por lo tanto nuestro objetivo es despertar el interés
y la participación de la ciudadanía en
el proceso político de la sociedad a través de la toma de consciencia del papel
importante y trascendental que debería tener el ciudadano común y corriente
dentro de la estructura política y el funcionamiento del Estado.
Consideramos
que una adecuada educación cívica política será uno de los facilitadores que asegure un cambio
de actitud definitiva de la población, que lo impulsará a participar efectivamente en
la toma de decisiones políticas más importantes en el contexto de una sociedad que
se permite interactuar dentro de un ambiente de auténtica democracia, a fin de
garantizarse un futuro digno para todos y una sociedad cada vez más humana.