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miércoles, 19 de octubre de 2011

PARTICIPACIÓN DEMOCRÁTICA DEL PUEBLO

Recuerdo desde la niñez que comentar de política en nuestros hogares, en el barrio o en la ciudad, era un asunto muy esporádico y evitado en las primeras tentativas de búsqueda de diálogo. No recuerdo haber tenido alguna orientación práctica de parte de la familia, la escuela o la sociedad en general sobre la curiosidad natural que despiertan los acontecimientos políticos de la vida en comunidad. Recuerdo bien poco  las clases de educación cívica y economía política  del colegio, los mítines y campañas electorales cada vez que se convocaban a elecciones, sin conseguir entender el trasfondo de las prácticas  y verdaderas intenciones políticas del momento.
Las mejores explicaciones que  podíamos conseguir los niños y adolecentes de los  adultos era: mejor  no envolverse en política, por razones de temor a la represalia del poder establecido, el desprestigio, abuso de poder y corrupción política que hasta hoy existen. Llegaban a nuestros oídos noticias de gente perseguida, presa o con serios problemas con el gobierno, por participar en las luchas políticas del país, sobre todo a aquellos que simpatizaban con las ideas comunistas y revolucionarias de la época. Recuerdo bien hechos que marcaron mi consciencia política como los ocurridos en los años 60 con la captura de Hugo Blanco, un agitador político que se levantó  contra el “régimen democrático” en la ceja de selva de Cusco.
En el medio militar en que me desarrollé solo se tocaba el tema político en cursos doctrinarios y en conversaciones muy privadas, sin despertar el gusto o el olfato crítico de la realidad política, al fin y al cabo la ley no lo permite. Solo a los 59 años de edad, después de recuperada mi condición de ciudadano y luego de una profunda reflexión sobre mi papel copartícipe en la sociedad, decidí entrar en esta cruzada por la educación y participación política del pueblo, sin tinte partidario alguno ni afán de figuración personal; tan solo con el único propósito de encontrar las verdaderas causas de nuestra endémica realidad socio económica. La verdad de todo este asunto es que ya me cansé de 110 años de la misma historia de  países “libres e independientes” y de que a los latinos nos sigan viendo  como una sociedad de incapaces del segundo o tercer mundo. Tengo la profunda convicción que siempre podremos cambiar el curso de nuestra historia al reinventar el tipo de política que hacemos o dejamos de hacer  actualmente los ciudadanos del pueblo.
La historia del hombre simple del pueblo, desde que decide vivir  en  grupos sociales, para protegerse, apoyarse, complementarse y colaborar mutuamente en su crecimiento y desarrollo socioeconómico y cultural, más o menos continúa hasta ahora con la misma hoja de ruta. Fueron los nobles, clero, intelectuales y filósofos quienes dictaban “el deber ser” y los políticos prácticos o emisarios, los que dirigían las acciones “el cómo hacer”. El pueblo  es quien vive las consecuencias de los actos de quienes ejercen el poder político que el pueblo les confía a través de su voto. Ese mismo hombre cuando comenzó a elegir a sus representantes, se conforma con el papel pasivo de asistir a las urnas para luego retirarse a su casa y olvidarse del asunto hasta las próximas elecciones, delegando sus plenos poderes a sus representantes, sobre quienes pierde su derecho de  control y fiscalización de los actos de gobierno.
Si deseamos realmente cambiar el devenir histórico político de nuestra sociedad, tenemos que comprender la esencia del porque es muy necesario e imprescindible la participación activa de todos y cada uno los ciudadanos en los asuntos públicos del Estado. Es el pueblo quien vive las dificultades naturales que existen o se derivan de la vida  en grupos sociales y es el propio pueblo quien debe buscar las mejores ideas, soluciones y colocarlas en práctica, para luego ir mejorándola conforme a las experiencias. Somos nosotros el pueblo que colocamos a prueba la legitimidad y eficacia de las leyes y normas de la sociedad. Es decir somos la razón de existencia de todas las organizaciones públicas, las que deben estar al servicio del pueblo y no al servicio de los intereses de algunos cuantos ciudadanos.
“La vida política de una sociedad es demasiado compleja y delicada para dejarlo en manos de un pueblo ignorante…”, este es el argumento más efectivo en el que se basan los políticos para continuar abusando del ejerciendo el poder en provecho propio y de espaldas al pueblo. Sinceramente pienso que la América Latina, ya esta viviendo el momento histórico y oportuno para salir de la situación de continuas crisis y evitar que nos sigan llamando de países inestables políticamente.
Tenemos muchas cosas a favor para que el pueblo comience a educarse en las nociones básicas y prácticas de la política de su comunidad y país. Uno de los grandes canales que va a permitir al pueblo reconquistar su verdadero lugar  protagónico en el juego político, son los nuevos medios de comunicación de tecnología digital que facilitan y hacen posible este tipo de comunicación a grandes distancias, abierta, no linear y horizontal. Donde todos podemos expresar nuestras ideas y opiniones con el debido respeto a la inteligencia humana. Ya existen las herramientas, los medios materiales, el conocimiento colectivo de la humanidad; sin embargo lo que esta faltando es la voluntad de las masas para atreverse a conocer  y participar activamente en el fascinante mundo de la política.
Se vislumbran tiempos mejores para la humanidad, en el cual todos tenemos la posibilidad de crecer y desarrollarnos con dignidad humana, (sean  los propios gobernantes, pueblo gobernado, burócratas, trabajadores, etc.), sin temores ni miedo de perder su posición, al final todos seremos ganadores de una vida satisfactoria  en comunidad. La finalidad máxima de toda comunidad política es el perfeccionamiento de sus miembros: las personas, de todas las personas y de cada persona. En ello, los valores de  solidaridad y transparencia en nuestros actos públicos juegan un papel importante que marcan la diferencia en los tipos de sociedad. No sigamos siendo meros espectadores del juego político de nuestros países, ya es hora de entrar a la cancha a jugar el gran partido de la historia que a  nuestra generación le toca enfrentar, en su búsqueda persistente de una sociedad, donde sea muy agradable vivir en paz y justicia.


miércoles, 5 de octubre de 2011

NUEVAS PERSPECTIVAS PARA UNA DEMOCRACIA DIRECTA

En los últimos 25 años se han desarrollado una serie de grandes innovaciones en las  plataformas digitales de procesamiento y difusión de  informaciones con grandes repercusiones para el mundo entero. El hombre ha producido y colocado en el ciber espacio mucho más información  en los últimos 10 años,  que lo producido desde su aparición en la tierra hasta mediados del siglo XX. Casi toda la sabiduría del género humano acumulada a lo largo de su historia, esta ahora a nuestra disposición a la distancia de un click en su pantalla, muy próxima y a  mano de quien se atreve a navegar inteligentemente en la web.

Esa ingente cantidad de información disponible, origina una aparente confusión y caos en la búsqueda y ordenamiento de la información que necesitamos para mejorar nuestra calidad de vida, pudiendo desanimar a muchas personas y gobiernos a incursionar en el uso de las herramientas que ofrece la web. Las nuevas y buenas ideas innovadoras se originan de la sinergia del caos, esta es una gran oportunidad que se nos presenta a la generación que esta ad portas a dejar su aporte cultural a la historia de la humanidad.
Las nuevas tecnologías de información, como  internet, redes sociales, teléfonos celulares, y el mundo digital,  están revolucionando radicalmente las formas de comunicarnos en los diversos campos de la actividad humana. El mundo político, no está lejos de ser influenciada por esta nueva realidad. Los paradigmas de difusión de las informaciones están cambiando, estamos pasando de la información vertical de arriba para abajo a la horizontal; de la hegemonía de 50 años de  televisión y  grandes periódicos comandados por los grandes grupos de poder que intermediaban y filtraban la información del gobierno a la ciudadanía, a la difusión de  informaciones directas a través de blogs, e-mails, redes sociales, Youtube etc. Todos o cualquier ciudadano del mundo  puede enviar y recibir información de doble vía, uno a uno, uno a muchos, muchos a uno, y muchos a muchos en pocos segundos y a cualquier distancia del planeta. Así intercambiamos opiniones e informaciones  que nos permiten estar siempre mejor informados sobre aspectos de interés público de la sociedad.
Estos hechos innegables, poco a poco van a tornar los procesos de la administración del Estado más eficaces y transparentes, mejorando las cualidades de nuestra democracia y permitir la participación activa de la ciudadanía en la consecución de los grandes objetivos de la sociedad. En un futuro muy cercano, el ciudadano será el actor principal en el que hacer político de la sociedad, en la medida en que las grandes mayorías de la población sea incluida digitalmente al flujo de los acontecimientos políticos. Los gobiernos actuales en nuestra América Latina, no podrán continuar gobernando a  puerta cerrada y de espaldas al pueblo. La transparencia y honestidad de los actos de gobierno se verán facilitadas por los sistemas de información en línea.
Para que esto suceda de la mejor forma posible y podamos subirnos al carro de las tecnologías informáticas, la ciudadanía tiene que estar preparada en las nociones básicas del juego político de la sociedad. Tenemos que asumir nuestra responsabilidad de participar efectivamente en la solución de los grandes problemas sociales. Solo los gobiernos y sus burócratas no disponen de toda la información, experiencia y capacidad de implantar los grandes cambios. Las iniciativas  y soluciones tienen que salir del propio pueblo. Es allí donde están “descansando” ejércitos de mentes brillantes y experimentadas.
Un buen ejemplo sobre el uso de recientes innovaciones tecnológicas de información en el seno del aparato de gobierno, es la administración de Barack Obama, quien desde el 2009 está democratizando la participación masiva de la ciudadanía en los asuntos de gobierno, a través de las formas directas de comunicación transparente entre gobierno y ciudadanía. Algunos de los temas u órganos que ya están en reestructuración son: La Oficina de Patentes,  Secretaría de Tesoro, Secretaría de Estado, Sistema de Salud, Mejoramiento de la calidad de vida en las ciudades, Seguridad Ciudadana etc. La Casa Blanca está virtualmente “abierta” a cualquier ciudadano. Por curiosidad entre al sitio: www.whitehouse.gov y examine el potencial de las nuevas herramientas digitales para crear una democracia cada vez más directa (sugerencia, presione el enlace: get e-mail updates  y  Contact us).
Amigos Latinos de la mejor edad, aún estamos a tiempo para refundar una nueva sociedad, regida por una democracia cada vez más transparente, participativa y colaborativa, y así poder subirnos de una vez por todas al cohete  de la modernidad y desarrollo sustentable con ayuda de las nuevas tecnologías de información; paro ello debemos salir del letargo y desconfianza en el juego político judicial actual. Tengan la plena seguridad que aún existen personas solidarias, honestas, de mentes brillantes que buscan el Bienestar Común de los pueblos de América Latina. ¡Infórmese, participe y actué en su comunidad!