Los grandes intelectuales de todas las
épocas de la historia de la humanidad, han reflexionado profundamente,
discutido y escrito en extenso sobre el tema de la Igualdad entre los seres
humanos. Ya se ha dicho de todo, desde que existen personas enviadas por
divinidades, personas iluminadas, nobles de sangre azul, gente blanca con
trazos arios, gente superior, etc. que están por encima de las
grandes masas del pueblo, del vulgo, hasta teorías utópicas que ofrecen el paraíso
terrenal, donde todos somos iguales.
Hemos tenido que pasar por una penosa y
violenta evolución de ideas a lo largo de varios siglos y vemos que aún existen marcadas diferencias en la forma de interpretar lo que realmente es la igualdad
entre los seres humanos. Esta eterna discusión
ha dado lugar al nacimiento de ideologías de todos los calibres, y con el
pretexto de alcanzar esa igualdad, las diferencias socio económicas se han
profundizado aún más, llevando a sus pueblos a la miseria generalizada.
Si observamos el mundo que nos rodea, la
naturaleza, podemos darnos cuenta fácilmente que no existe igualdad entre
ningún ente que hace parte de la naturaleza. Cada hoja es diferente a la otra a
pesar de que son parte de la misma planta aunque en apariencia sean iguales. Vea
con detenimiento, puede usar una lupa y constate por sí mismo la
desigualdad del universo.
Lo que tratamos de levantar en este
espacio, de forma práctica y desapasionada es que las personas nos demos cuenta
que es casi imposible tratar, tentar que las personas se desarrollen iguales,
menos aún las comunidades o sociedades. La configuración de un ser humano es
tan compleja que no conseguimos ni imaginar cómo podría ser una personas igual
a otra. Hasta los niños mellizos conforme van creciendo se tornan diferentes. Basado
en estas constataciones practicas, podemos decir sin temor a equivocaciones que
la Igualdad de las personas en el contexto de una sociedad plural es una utopía.
Cuando aprendemos a aceptar conscientemente el concepto de desigualdad
innata entre los seres humanos, vamos a estar vacunados contra las promesas de
igualdad de políticos profesionales y que en nombre de
alcanzar esa supuesta maravilla, terminan atropellando nuestro derecho
fundamental de libertad e iniciativa de escoger el mejor camino a seguir en la vida.
No debemos de confundir la interpretación
de derecho que tiene la igualdad, es
decir que cuando se crea un Estado de derecho, este sí tiene la obligación de ofrecer igualdad de derechos, obligaciones, oportunidades y condiciones estructurales públicas para el desarrollo a todos sus ciudadanos sin distinciones de ninguna naturaleza. De esta manera todos los hombres iniciamos la carrera de la vida en igualdad de facultades y condiciones materiales básicas, pero que al final de las diferentes etapas de la vida, cada uno irá conquistando por su propio esfuerzo una posición socio económica diferente.
A cada paso que demos en cualquier ciudad
del planeta podemos observar ejemplos de cómo se desenvuelven las personas en
el día a día, todas son diferentes en vestido, color de piel, credo, gustos, poder económico, profesión, diversiones etc. Nada nos hará iguales. Lo que sí debe
preocuparnos es por asumir la responsabilidad personal de cuidar de nuestro
propio desarrollo integral, para poder convivir con dignidad y en paz con
nuestros semejantes y no esperar que el Estado sea el eterno proveedor de la
limosna pública, que ello no nos saca de la pobreza; nos torna adictos y
dependientes de los programas sociales del Estado.
Para disminuir las grandes diferencias existentes entre las clases sociales de nuestro país, cada uno de los
ciudadanos tenemos que esforzarnos en nuestra capacitación, trabajar, crear riqueza,
aprovechar las oportunidades de educación y trabajo existentes en la sociedad.
Es la única forma de salir de la pobreza. Tampoco debemos de seguir buscando
culpables históricos como: gamonales ricos, colonizadores, gobiernos de
siglos atrás y tantos otros culpados de nuestra realidad. Nuestra sociedad
actual la estamos forjando hoy, con lo que hacemos y dejamos de hacer en estos
momentos. Por ello es muy importante que todos los ciudadanos tomemos consciencia de nuestro rol fundamental de ciudadanos y participemos efectivamente con
conocimiento de causa en la política cotidiana de nuestra sociedad, para no
seguir entregando un cheque en blanco a los gobernantes a la hora de elegirlos y después
nos olvidamos de pedir cuentas de sus actos públicos.