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miércoles, 13 de febrero de 2013

Lanzamiento Proyecto JATUN RUNA, Marco Histórico


“Jatun Runa” es una expresión escrita en lengua quechua que significa “gran pueblo, grandes ciudadanos”. La utilizamos para denominar el  presente proyecto que nace como una inquietud natural de todo ciudadano  común y corriente que se cuestiona frecuentemente sobre lo que sucede diariamente en la esfera pública de la sociedad, el manejo político de nuestros representantes, la actitud de la ciudadanía frente a los actos de corrupción, abuso de poder y el tipo de sociedad que estamos dejando a las generaciones venideras, con la finalidad de encontrar algunas respuestas y líneas de acción desde el lado de la ciudadanía organizada.

Para explicar las preguntas de nuestras inquietudes políticas, conducimos una investigación como parte de un Trabajo de Conclusión del Curso de Post Grado(TCC) en la especialidad de Tecnologías de Educación a Distancia (EAD) en la Universidad de Contestado, Santa Catarina, Brasil,  a inicios del presente año.

                               Marco histórico
          En la actualidad el mundo vive  en una "aldea global", como resultado de toda una serie de acontecimientos fascinantes que han tenido lugar a lo largo de la historia de la humanidad. La cantidad de información sobre la historia del hombre y sus civilizaciones es fascinante, abundante e interminable para ser conocida por una sola persona, por lo que  seleccionamos solo aquellas partes  que nos pudieran dar una mejor visión de  los acontecimientos más importantes que  cambiaron el pensamiento del hombre, sus ideas y la vida en sociedad a lo largo de su historia.

          Los rasgos que mejor caracterizan esta evolución permanente y continua del género humano es la marcada necesidad de vivir en grupos,  inmerso dentro de una sociedad, para facilitar su propio sustento y defenderse de las amenazas de la naturaleza y poco después del propio hombre lleno de intereses y ambiciones de todo tipo e intensidad.

          Las amenazas de la naturaleza  que terminaban con la vida de muchas personas, en territorios y ciudades enteras, no tenían cómo explicarse. Esta realidad dio lugar a un sin número de mitos y al culto de diversos dioses quienes podrían calmar la furia de la naturaleza que en la época se pensaba eran respuesta de los dioses a los “pecados” del pueblo. Conforme iban apareciendo explicaciones científicas y descubrimientos sobre el origen de estos temores, miedos y sentimiento de culpabilidad, el hombre se permite mirar para sí mismo, en su interior, en la búsqueda de respuestas a los diversos fenómenos naturales que lo amenazaban  y  así alcanzar una espiritualidad más acorde con la realidad del universo, conquistando un sentimiento de libertad frente a la vida.

          La convivencia en sociedad implica la comunicación entre las personas que forman parte de un grupo y este con otros grupos. Esta necesidad imperiosa de los seres humanos por comunicarse, lo ha llevado a desarrollar y usar todo tipo de habilidades, tales como; gestos, lenguaje, formas escritas, impresiones y diversas tecnologías de comunicación, etc.. Estas habilidades comunicativas se extienden a la enseñanza y  aprendizaje de conocimientos, donde quienes sabían algo enseñaban a quienes no los sabían, aspectos tales como: costumbres, hábitos, procesos, conocimientos y tecnologías que faciliten su desarrollo.

          El conocimiento más refinado e intelectual del hombre, en un principio estaba reservado solo para las clases privilegiadas de las sociedades, líderes del gobierno y el clero. En la edad media la transmisión de conocimientos era un monopolio del clero y sólo con la invención del libro, comienza a democratizarse el conocimiento.

          En general, el pueblo, las grandes mayorías que conformaban las sociedades eran empleados como trabajo brazal en grandes proyectos que hicieron posible la acumulación de riqueza y poder por imperios, monarquías y reinos. Estos no recibían ninguna educación más allá de la instrucción necesaria para el uso de la mano de obra servil que cumplían. Cuando el hombre consigue cambiar su visión heliocéntrica del mundo, se da cuenta de que podía alcanzar un nivel más alto en su existencia por sí mismo, y para ello necesitaba ser educado para mejorar su condición de ser humano.

          Con esa nueva visión del mundo, el método científico y la democratización de la educación el hombre poco a poco consiguió colocar a disposición de la sociedad, grandes avances tecnológicos que van reemplazando casi todas las partes del cuerpo humano, con sustituciones tecnológicas fantásticas que hacen su vida cotidiana más confortable  y segura.

"Ninguno de estos profundos cambios alteró la voluntad, la ansiedad y el deseo humano, por  libertad o comodidad. Tantos triunfos de la ciencia y  tecnología fueron superficiales. Era más fácil, en esta era de la producción en masa, tanto dentro como fuera de la ciudad, satisfacer al estómago que a la mente. Era más fácil de dominar las enfermedades que dominar el comportamiento humano y poner fin a las guerras". (BLAINEY, 2008, p. 341)

          Desde la declaración escrita sobre los derechos humanos y del ciudadano en la Revolución Francesa de 1789, y otras declaraciones como la de Naciones Unidas, poco después de la Segunda Guerra Mundial, el hombre continúa sus luchas, sus guerras en diferentes niveles y escenarios a fin de reivindicar sus derechos "teóricos" de doble aspecto,  morales (derechos naturales inalienables) y políticos (condiciones para el ejercicio de los derechos naturales e individuales), que han dado lugar a la aparición de un nuevo concepto de Estado, de pueblo,  del estado de derecho democrático y nacional.

          El mundo actual se ha convertido en una realidad mucho más compleja, de difícil explicación y pronóstico, debido a su enorme crecimiento y desarrollo desmesurado en todos los campos de la actividad humana, generando enormes diferencias sociales y económicas, con una enorme cantidad de la población asolada por la desesperanza e infelicidad. Donde  fuerzas casi invisibles intentan dominar la voluntad y los deseos del hombre, tornando  imprevisibles las reacciones de los pueblos. Hoy más que nunca, existe la posibilidad de que  un solo ente ejerza control indirecto o total del mundo entero, en la medida que las tecnologías de la guerra, comunicaciones y  transporte lo permitan.

          Si estas reflexiones históricas sobre la evolución de la civilización humana las colocamos frente a la cruda realidad que vivimos y  presenciamos  en el diario vivir de gran parte de nuestra sociedad global, es fácil percibir  la imperiosa necesidad que tienen nuestros pueblos en  mejorar y afinar una cultura de convivencia en sociedad, como consecuencia de una educación cívica  política y de participación ciudadana permanentes sobre los asuntos públicos de interés del conjunto de la sociedad, que le permitan alcanzar un estado de paz y bienestar general dignos de su condición de Ser Humano y estar preparados para enfrentar los nuevos desafíos derivados del “asombroso” desarrollo y crecimiento económico y material de una sociedad cada vez más globalizada.