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jueves, 10 de enero de 2013

QUIEN GANA CON EL DESINTERÉS POLÍTICO DEL PUEBLO??


          La gran mayoría somos testigos presenciales que en nuestras charlas entre amigos y familiares,  existen muchas personas que manifiestan abiertamente  no querer hablar de política, no quieren involucrarse en ella, y señalan que para mantener una buena amistad y  buenas relaciones entre  personas allegadas, es mejor  no hablar de política, de religión ni de fútbol y que ellas bien pueden prescindir de la política y sólo así pueden cuidar bien de sus asuntos e intereses personales. Como todo lo que se escucha y practica repetidamente, esta postura del Pueblo frente a la política ya se formó un hábito y hace parte de nuestra cultura.

          ¡Estamos todos engañados!, ¿Quién gana cuando El Pueblo se abstiene de participar en política?. No existe nadie en una sociedad que no sufra las consecuencias de las decisiones adoptadas por los gobiernos, porque los asuntos sobre los que decide el gobierno, son de estricto interés del Pueblo y esto es política. Mantenerse ajeno a la política es una forma de otorgar apoyo anticipado e incondicional a las decisiones del gobierno de turno, que en último de los casos esta abstención es una posición política a favor del gobierno actual por omisión. Así podemos ver prácticamente el engaño en el que vivimos muchos ciudadanos inconscientes al creer que pueden mantenerse fuera de la política, sin mantener ninguna relación con ella. Queriendo o no queriendo, el hombre, el ciudadano y por extensión el Pueblo es una realidad política, que necesariamente tiene y debe participar en política.

          Los políticos profesionales saben perfectamente que mantener al Pueblo lo más alejado posible de las decisiones más importantes de una sociedad, es una ventaja táctica, que les facilita su trabajo en provecho de sus intereses personales,  desestimulando la participación del Pueblo a través de la propaganda donde difunden la idea de que el Pueblo no puede ni quiere perder tiempo con los problemas políticos de su comunidad, y que para eso están sus representantes electos. Estas tácticas políticas se observan en los grupos políticos totalitarios, que engañosamente quieren decidir solos sin la interferencia y la fiscalización del Pueblo.  Estos grupos políticos saben perfectamente que existen formas y medios que posibilitan la participación efectiva del Pueblo en la toma de decisiones y saben que si el Pueblo es bien informado y educado es capaz de escoger sabiamente el camino que lo lleve a su destino, también podrá hacer una clara distinción entre partidos y candidatos.

          El otro tipo de anti politicismo es el doctrinario, referido a la difusión y propaganda para convencer al Pueblo sobre su abstención en política por razones puramente teóricas, sostienen que es inconveniente que el Pueblo participe de las decisiones políticas, que ellas deben ser adoptadas por pequeños grupos de personas esclarecidas, porque creen que de esta forma el Pueblo será más favorecido y que se decidirá  prioritariamente en provecho del Pueblo. Esta es una práctica política propia de los grupos autoritarios que no acreditan en los procesos democráticos.

          También existen los que propician la no participación del Pueblo  en política,  refiriéndose más a la actividad partidaria, electoral y movimientos de lucha popular pacíficos. Estos piensan que los intereses del Pueblo están como siempre en primer lugar y que la única forma que el gobierno puede escuchar o atender sus reclamos, es por la vía violenta, solo así el Pueblo podrá conseguir los cambios que está buscando. Esta forma de accionar son propios de los grupos anarquistas, que procuran promover el desinterés por la participación política normal, ordenada y pacífica.

          A partir de los años 70-80 del siglo pasado, comenzaron a especializarse o tecnificarse los políticos, a quienes hoy llamamos de tecnócratas, estos creen que la administración de una sociedad es muy compleja para que las decisiones importantes sean tomadas por el Pueblo, piensan ellos que solo los técnicos y especialistas son los únicos que lo pueden hacer eficazmente. Esta personas son inconscientemente autoritarias, porque la realidad en la que vive el pueblo no se puede decidir en función de reglas generales y permanentes, como las que se usan para producir bienes o servicios específicos. Es lógico pensar que la complejidad del mundo global en el que vivimos, requiere del conocimiento y práctica de las tecnologías de punta, pero en todos los casos, lo que prima son las aspiraciones, necesidades, usos y costumbres del  Pueblo, que al  final de cuentas, el Bien Común del Pueblo es la razón principal de la existencia de una sociedad y del Estado.