ENTENDIENDO LA CORRUPCIÓN
La actual situación política, socio-económica y
judicial que estamos viviendo los países de América Latina en los últimos años nos obliga a parar reiteradamente nuestras actividades normales de
ciudadanos comunes, tratando de reflexionar, expresar nuestro repudio y encontrar
algún tipo de explicación al porque suceden estos saqueos reiterados y sistemáticos
a la hacienda pública.
Al escuchar, leer o ver las noticias a diario se
presentan diversos casos de corrupción en todos los estamentos de la
administración pública de nuestros países, dejándonos boquiabiertos por la
audacia e imaginación para buscar los más osados métodos para desfalcar las arcas
públicas. Realmente es difícil imaginar como esos actores delincuentes elegidos por el propio Pueblo, tienen sangre fría para mostrar sus rostros
públicamente, mintiendo con cinismo a la sociedad sus bajas y perversas intenciones
de aprovecharse del cargo público que le confía el Pueblo para enriquecerse
ilícitamente con astronómicas cantidades de dinero sucio.
La cantidad de esquemas de corrupción y personas
involucradas hacen suponer fácilmente que el tiempo quedará corto y el personal
de magistrados y fiscales serán insuficientes para investigar y condenar
semejantes atrocidades que se descubren día a día. Las cárceles también
quedarían deficitarias para albergar a tanta gente criminosa de cuello y
corbata. O tal vez todas estas artimañas criminales queden cubiertas por la
impunidad de nuestra indiferencia, la prescripción de los delitos y la
ineptitud de una Justicia subordinada a los intereses del político.
Algunos ciudadanos se conforman y atinan a decir que
la corrupción existe desde la colonia y la emancipación, y que poco o nada va a cambiar
en estos tiempos. Otros pocos salen a protestar a las calles, tentando de
culpar a los políticos de un partido u otro. Otro grupo de ciudadanos
manifiestan que si tomara el poder tal o cual partido o líder las cosas
cambiarían. Resulta que en estas épocas los partidos políticos perdieron sus
ideologías, no luchan más por las promesas o el ideario que dicen defender o
promover, todos ellos aprendieron a “negociar” el Bien Común y los cargos de
las Instituciones del Estado. Una gran mayoría de políticos junto a grandes empresarios
confabulan para ver de qué manera sacan más provecho para sí propios, olvidando
las promesas de sus campañas electorales y la confianza depositada por el
Pueblo para hacer una buena gestión pública y solucionar los problemas básicos
y elementales de sobre vivencia de la población más necesitada.
Durante más de medio siglo que asistimos a este circo
político ya hemos visto desfilar a diversos personajes de todas las tiendas
políticas y percibimos que como sociedad poco hemos progresado moralmente, cada
vez los valores cívicos están por los suelos. Los que sufren las consecuencias
somos los ciudadanos de a pie y somos los que sustentamos la máquina pública,
trabajamos y pagamos impuestos en cada artículo que consumimos y tenemos que
soportar los desmanes y desfalcos de nuestros gobernantes y representantes
junto a sus círculos íntimos de confianza y ni que hablar de la inseguridad
ciudadana que se vive en las ciudades por el aumento geométrico de la
delincuencia común.
Como es natural y con mucha preocupación por los
destinos de nuestras sociedades, es una obligación cívica hacer una lectura
desapasionada de esta caótica realidad, las ex colonias europeas no pueden
seguir así de cara a un mundo civilizado y globalizado, ya estamos cerca de los
bicentenarios de nuestras independencias y aún somos repúblicas novatas e
incautas, dónde están las reservas morales de los países. ¿Ustedes creen que
esta crisis moral y política la van a resolver sólo los políticos, dentro de
una democracia como las nuestras?, Personalmente lo dudo, sería como que un
enfermo se cure por sí solo, sería un milagro. Y aquí viene la reflexión,
entonces ¿Qué hacer?, Los ciudadanos debemos cambiar de actitud, pasar de ser
pasivos observadores a ser ciudadanos activos, vigilantes de todo lo que hacen
nuestros gobernantes, intercambiar ideas aprovechando las redes sociales, proponer acciones o posturas que
mejoren la actitud de todas las personas frente a los intereses públicos de la
sociedad. No ganamos nada tomando partido por uno u otro líder político, muchas
veces leo opiniones de ciudadanos en el que se insultan mutuamente defendiendo
a uno u otro actor público, eso no lleva a nada. Creo que debemos unirnos,
intercambiar pareceres con respeto y exigir que el gobierno sea cual sea
cumpla con eficacia el mandato del Pueblo.
Debemos exigir que la justicia actúe con celeridad e
imparcialidad, los corruptos deben ser condenados por la Justicia y declarados no elegibles para ocupar cargos públicos de por vida. Debe quedar bien claro en
la consciencia de todos los ciudadanos de la república que beneficiarse con 1 moneda o con millones de monedas del erario público, es una afrenta a toda la sociedad
en su conjunto y en todos los casos le están robando miserablemente a todos los
miembros de toda una Nación entera el derecho natural a su desarrollo como Ser
Humano y merece ejemplar castigo. No podemos continuar siendo tolerantes,
debemos exigir que cambie de una vez por todas, la vergonzosa realidad en la
que vivimos.
Simultáneamente, en nuestra esfera personal, familiar
y de trabajo, los Jatun Runa (Grandes Ciudadanos en el Incanato), debemos preocuparnos en
educar, conversar y difundir valores cívicos que modelen a los ciudadanos del
futuro que ocuparán cargos públicos, para que nuestra sociedad pueda retomar el
camino del desarrollo pleno con justicia social, recordar que la integridad
moral y ética de las personas es la esencia indispensable para la convivencia
pacífica y desarrollo de los Pueblos. Sobretodo debemos dar el ejemplo con la
honestidad e integridad de todos nuestros actos, por más pequeños que parezcan,
desde respetar las colas, no plagiar en las pruebas de la escuela, ser
solidarios con las carencias de nuestros compatriotas, no aprovecharse de
servicios de luz, internet de otros, etc.
etc.