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sábado, 20 de mayo de 2017

ENTENDIENDO LA CORRUPCIÓN

    La actual situación política, socio-económica y judicial que estamos viviendo los países de América Latina en los últimos años nos obliga a parar reiteradamente nuestras actividades normales de ciudadanos comunes, tratando de reflexionar, expresar nuestro repudio y encontrar algún tipo de explicación al porque suceden estos saqueos reiterados y sistemáticos a la hacienda pública.

    Al escuchar, leer o ver las noticias a diario se presentan diversos casos de corrupción en todos los estamentos de la administración pública de nuestros países, dejándonos boquiabiertos por la audacia e imaginación para buscar los más osados métodos para desfalcar las arcas públicas. Realmente es difícil imaginar como esos actores delincuentes elegidos por el propio Pueblo, tienen sangre fría para mostrar sus rostros públicamente, mintiendo con cinismo a la sociedad sus bajas y perversas intenciones de aprovecharse del cargo público que le confía el Pueblo para enriquecerse ilícitamente con astronómicas cantidades de dinero sucio.

    La cantidad de esquemas de corrupción y personas involucradas hacen suponer fácilmente que el tiempo quedará corto y el personal de magistrados y fiscales serán insuficientes para investigar y condenar semejantes atrocidades que se descubren día a día. Las cárceles también quedarían deficitarias para albergar a tanta gente criminosa de cuello y corbata. O tal vez todas estas artimañas criminales queden cubiertas por la impunidad de nuestra indiferencia, la prescripción de los delitos y la ineptitud de una Justicia subordinada a los intereses del político.

    Algunos ciudadanos se conforman y atinan a decir que la corrupción existe desde la colonia y la emancipación, y que poco o nada va a cambiar en estos tiempos. Otros pocos salen a protestar a las calles, tentando de culpar a los políticos de un partido u otro. Otro grupo de ciudadanos manifiestan que si tomara el poder tal o cual partido o líder las cosas cambiarían. Resulta que en estas épocas los partidos políticos perdieron sus ideologías, no luchan más por las promesas o el ideario que dicen defender o promover, todos ellos aprendieron a “negociar” el Bien Común y los cargos de las Instituciones del Estado. Una gran mayoría de políticos junto a grandes empresarios confabulan para ver de qué manera sacan más provecho para sí propios, olvidando las promesas de sus campañas electorales y la confianza depositada por el Pueblo para hacer una buena gestión pública y solucionar los problemas básicos y elementales de sobre vivencia de la población más necesitada.

    Durante más de medio siglo que asistimos a este circo político ya hemos visto desfilar a diversos personajes de todas las tiendas políticas y percibimos que como sociedad poco hemos progresado moralmente, cada vez los valores cívicos están por los suelos. Los que sufren las consecuencias somos los ciudadanos de a pie y somos los que sustentamos la máquina pública, trabajamos y pagamos impuestos en cada artículo que consumimos y tenemos que soportar los desmanes y desfalcos de nuestros gobernantes y representantes junto a sus círculos íntimos de confianza y ni que hablar de la inseguridad ciudadana que se vive en las ciudades por el aumento geométrico de la delincuencia común.

    Como es natural y con mucha preocupación por los destinos de nuestras sociedades, es una obligación cívica hacer una lectura desapasionada de esta caótica realidad, las ex colonias europeas no pueden seguir así de cara a un mundo civilizado y globalizado, ya estamos cerca de los bicentenarios de nuestras independencias y aún somos repúblicas novatas e incautas, dónde están las reservas morales de los países. ¿Ustedes creen que esta crisis moral y política la van a resolver sólo los políticos, dentro de una democracia como las nuestras?, Personalmente lo dudo, sería como que un enfermo se cure por sí solo, sería un milagro. Y aquí viene la reflexión, entonces ¿Qué hacer?, Los ciudadanos debemos cambiar de actitud, pasar de ser pasivos observadores a ser ciudadanos activos, vigilantes de todo lo que hacen nuestros gobernantes, intercambiar  ideas aprovechando las redes sociales, proponer acciones o posturas que mejoren la actitud de todas las personas frente a los intereses públicos de la sociedad. No ganamos nada tomando partido por uno u otro líder político, muchas veces leo opiniones de ciudadanos en el que se insultan mutuamente defendiendo a uno u otro actor público, eso no lleva a nada. Creo que debemos unirnos, intercambiar pareceres con respeto y exigir que el gobierno sea cual sea cumpla con eficacia el mandato del Pueblo.

    Debemos exigir que la justicia actúe con celeridad e imparcialidad, los corruptos deben ser condenados por la Justicia y declarados no elegibles para ocupar cargos públicos de por vida. Debe quedar bien claro en la consciencia de todos los ciudadanos de la república que beneficiarse con 1 moneda o con millones de monedas del erario público, es una afrenta a toda la sociedad en su conjunto y en todos los casos le están robando miserablemente a todos los miembros de toda una Nación entera el derecho natural a su desarrollo como Ser Humano y merece ejemplar castigo. No podemos continuar siendo tolerantes, debemos exigir que cambie de una vez por todas, la vergonzosa realidad en la que vivimos.

    Simultáneamente, en nuestra esfera personal, familiar y de trabajo, los Jatun Runa (Grandes Ciudadanos en el Incanato), debemos preocuparnos en educar, conversar y difundir valores cívicos que modelen a los ciudadanos del futuro que ocuparán cargos públicos, para que nuestra sociedad pueda retomar el camino del desarrollo pleno con justicia social, recordar que la integridad moral y ética de las personas es la esencia indispensable para la convivencia pacífica y desarrollo de los Pueblos. Sobretodo debemos dar el ejemplo con la honestidad e integridad de todos nuestros actos, por más pequeños que parezcan, desde respetar las colas, no plagiar en las pruebas de la escuela, ser solidarios con las carencias de nuestros compatriotas, no aprovecharse de servicios de luz, internet de otros,  etc. etc.