Ser
ciudadano en el mundo de hoy requiere desarrollar la capacidad de pensar y
actuar de manera crítica, perspicaz, ética y colaborativa, teniendo en cuenta prioritariamente
la justicia, la paz y el bien común del conjunto de la sociedad. Por lo tanto,
el ejercicio de la ciudadanía implica necesariamente una educación rigurosa y participativa del tema cívico
político desde la niñez y la adolescencia, procurando entender y tomar consciencia de las grandes necesidades y aspiraciones
de la sociedad. Requiere también de un esfuerzo permanente en el estudio y práctica de la filosofía política y ética.
La
ciudadanía es mucho más que reclamar derechos y cumplir funciones, es un
paradigma del conocimiento y de la vida democrática como producto del diálogo, la
interacción, investigación y el fuerte
deseo de mejorar el estado de cosas de la comunidad, mediante el trabajo en
equipo solidario, honesto y eficaz.
Por
otra parte el sentimiento de confianza en sí mismo y en los demás, la capacidad de respetar y ser respetado, amar
y ser amado, facilitan al Pueblo la
recuperación de su poder soberano, para determinar con libertad su propio
destino, el de su comunidad y del mundo en general; de lo contrario los mismos
grupos de poder, intelectuales y políticos de profesión seguirán controlando
indefinidamente la administración del Estado en provecho de sus mezquinos intereses.
Responderse
a las preguntas "que tipo de persona quiero ser?" y "En qué
mundo quiero vivir?", teniendo en cuenta las condiciones individuales,
sociales y culturales de cada quien, es un desafío cotidiano y permanente, porque
estas no son preguntas con respuestas definitivas. Es un esfuerzo continuo en la búsqueda de mejores condiciones de vida y la
satisfacción de vivir confortablemente, en paz y armonía, muy lejos de la
corrupción y la barbarie.
El
hombre en los inicios de su existencia, decidió unirse y vivir en comunidad, e
inventó la sociedad, porque aislado o en pequeños grupos no podía vivir en
seguridad para desarrollarse como ser humano, mejorar sus formas de vida, aptitudes y medios
de producción. Por estas razones todos los seres humanos tenemos la sagrada obligación
de PARTICIPAR ACTIVAMENTE en la vida política
de nuestra comunidad. El Pueblo, los niños, adolescentes, y adultos, todos
necesitamos cambiar de actitud, frente a los asuntos públicos y a la política
de nuestra comunidad, de lo contrario no tendremos el derecho de llamarnos
CIUDADANOS ni vivir dentro de ella.
Al
observar las injusticias, corrupción y abusos de poder en desmedro del Pueblo
por parte de nuestros representantes
elegidos, podemos vislumbrar que el gran cambio pacífico de este estado de
cosas se va a dar solamente a través de una educación cívica política de la población, iniciada y
conducida por el propio Pueblo, la misma
que propiciará su participación efectiva en los asuntos públicos de la
sociedad. De esta forma también, los futuros líderes políticos nacidos en esa
nueva cultura política, conducirán la sociedad, con mayor consciencia,
honestidad y preocupación con el Bien Común del conjunto de la Sociedad.
Pueblo
engañado, es hora que despiertes a la vida política!!, Edúcate y haz respetar
tus derechos ciudadanos, participa y actúa!!