Hace más de veinte meses comenzamos a
soñar con "JATUN RUNA, Cruzada
Ciudadana por una Educación Cívica Política Participativa", en esos días teníamos fe en nuestros ideales, esperanza
en alcanzarlos, quisimos motivar a los ciudadanos a envolverse en el
conocimiento y su participación decidida en la política del Pueblo. Diseñamos
varios canales de comunicación e interacción como son: el blog de difusión, una
página en el Facebook, Twitter, Skype, hasta un Ambiente Virtual de Aprendizaje
Auto Organizado (AVAO), infelizmente los resultados son poco optimistas.
Pensamos que el tema tal vez es algo aburrido, poco atractivo y adormecedor
para la gente. En contraste, el discurso ligero, cadenas invocando al cielo y
la naturaleza, fotos impactantes y
seductoras, chistes con diversos calibres de humor publicados en las redes
sociales consiguen cautivar más al común de las personas. Necesitamos explicar
esta contradicción y reciclarnos en la forma de ganar la atención e interés de
la ciudadanía. ¿Qué sugerencias podrías darnos?
Es
sobre esta nueva tentativa seductora de la política que me gustaría tratar en
este artículo, deseo comenzar por definir algunos términos y luego describir la magnitud del asunto. Así que
permítanme comenzar con algunas definiciones. Por Civismo, me refiero
simplemente al arte de ser un
colaborador en la solución de los problemas sociales en una comunidad.
Educación Cívica es el arte de la ciudadanía basado en un conjunto de valores,
una comprensión de los sistemas que hacen funcionar el mundo en que vivimos y una selección de habilidades que permiten
alcanzar los objetivos comunes y hacer
que los demás se unan en esa empresa.
Esto
nos lleva a una definición de poder, como la capacidad de hacer que
los otros hagan lo que tú quieres que hagan por ti. Esto suena amenazante, ¿no es así? No nos gusta
hablar de poder, nos resulta aterrador. De alguna manera parece que se habla del
mal. Nos sentimos incómodos al nombrarlo. En la cultura y la mitología de la
democracia, el poder reside en el pueblo, no existe otra percepción. Esto nos
induce a que cualquier consulta adicional sea innecesaria y desagradable,
porque el poder tiene un valor moral negativo y suena maquiavélico. De hecho, el poder por naturaleza no es más
bueno o más malo que el fuego o la física, simplemente es. El poder controla el
funcionamiento de cualquier forma de gobierno, ya sea una democracia o una
dictadura. Y el grave problema al que nos enfrentamos hoy en día, es que
demasiadas personas no saben o no
entienden lo que es el poder, quien lo ostenta, cómo funciona, cómo fluye, qué
parte del mismo es visible, que parte no lo es, por qué solo algunas personas tienen poder. Esto se agrava con el analfabetismo
político de las mayorías. Solo una minoría entiende cómo opera el poder en la vida
cívica, cómo un proyecto se convierte en ley, cómo una amistad o relación de
parentesco se convierte en un subsidio estatal, o cómo una preferencia se
convierte en una política, o cómo un lema se convierte en un movimiento cívico.
Las personas que entienden estas cosas ejercen una influencia desproporcional y
están perfectamente dispuestas a llenar el vacío creado por la ignorancia de la
gran mayoría.
Estas son varias razones fundamentales para
que nosotros los ciudadanos a pie, comunes y corrientes adoptemos esta idea de
poder para divulgarla y democratizarla. Una de las cosas emocionantes y desafiantes en este momento son
las consecuencia del analfabetismo sobre el poder, existe una concentración de
conocimiento, de comprensión, de influencia en pocas personas. Sin embargo, la
mayoría de la gente no está buscando y no quiere ver estas realidades. Gran
parte de esta ignorancia, este analfabetismo cívico, es intencional. Hay
algunos jóvenes de este milenio que
piensan que este asunto es sórdido, no quieren saber nada con política. Prefieren simplemente optar
y participar en voluntariados sociales.
Hay algunos expertos en tecnología por ahí que creen que la panacea para cualquier
desequilibrio o abuso de poder es simplemente más datos, más transparencia. Hay
algunos de la izquierda que piensan que el poder reside sólo en las grandes empresas
corporativas, y algunos de la derecha piensan que el poder reside sólo en el
gobierno, cada corriente esta cegada por su indignación selectiva y propios
intereses. Existen los ingenuos que creen que las cosas buenas suceden y el
cínico que cree que las cosas malas les sucede, el afortunado y desafortunado que
piensan que su suerte no es más de lo que se merecen, sin tener en cuenta los
resultados persistentemente alterables por un acuerdo previo o una distribución
de poder por herencia.
Como agravantes de este progresivo
fatalismo de la vida pública, constatamos con facilidad bajos niveles de
conocimiento cívico, participación ciudadana, toma de conciencia sobre el rol intransferible del ciudadano. Todo el negocio
de la política lo hemos delegado con el
simple acto de votar a un pequeño grupo de ciudadanos con visibles intereses
propios, profesionales, tecnócratas, gente
de dinero, personas de los medios de comunicación e investigación. El resto de
nosotros, al parecer tenemos la convicción de sentirnos ingenuos aficionados que más nos gusta
discutir cómodamente desde el teclado de una PC o en rueda de amigos sin capacidad de actuar
con convicción. Estamos desmotivados para aprender más sobre cómo funcionan los
tentáculos del poder.
Esta problemática es un gran desafío al
que debemos hacer frente, y creo que cuando se tiene este tipo de desconexión,
esta ignorancia voluntaria, se convierte a la vez en causa y consecuencia de
esta excesiva concentración de oportunidades e influencias en favor de los más
ricos y poderosos, que genera y agrava la profunda desigualdad social en la que
vivimos. Aquí reside la gran importancia de reinventar la educación cívica política
como se hace con la enseñanza del idioma inglés o la computación. Tal vez nunca
ha sido tan importante en la historia de la humanidad y en nuestra vida personal aprender y ejercitar
el poder, para conseguir lo que todo el mundo más anhela: democracia efectiva, inclusión
social, mejor calidad de vida, paz, desarrollo sostenido. Si la gente no despierta, o no queremos despertar, estaremos
perdiendo el coche de la verdadera libertad y desarrollo socioeconómico. No hay
otra solución.
Sabemos bien, que parte del arte de
practicar el poder significa estar despierto y tener una voz, también se trata de tener un espacio donde se
pueda practicar la toma de decisiones. Toda la actividad ciudadana se reduce a
la simple pregunta ¿Quién decide?, Debemos
responder esta pregunta porque seremos los ciudadanos quienes vamos a "jugar" en ese campo
y asumiremos las consecuencias de esas decisiones. Jatun Runa ofrece ese
espacio sin tintes partidarios donde los ciudadanos podemos interactuar y
educarnos.
Hasta aquí pudimos dar una ligera pincelada sobre la
realidad política de nuestra sociedad especialmente del Pueblo. El crucial analfabetismo político de las grandes
mayorías de la población nos quiere
volver a reproducir en una versión moderna colonial que nos subyugada indefinidamente
a los intereses de "políticos profesionales y grupos de poder". Esta
situación debe motivarnos a los ciudadanos más esclarecidos en estos asuntos a enarbolar
la bandera de la educación cívica política de las masas. Felizmente en la
actualidad contamos con modernas tecnologías de información y comunicaciones
que facilitarán esta abnegada labor educativa por el bien de las grandes
mayorías y de un futuro promisor y vigencia en el tiempo de nuestra Nación.
Escribir sobre lo que tú piensas, cómo
quieres que sea tu ciudad, tu escuela, tu trabajo en un futuro cercano, medio y
a largo plazo, como lo harías y con qué
medios, ya es una buena forma de tomar consciencia
política y ayudar a los propósitos de esta Cruzada Ciudadana.
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