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lunes, 18 de agosto de 2014

¿QUE SABEMOS DEL PODER?



      Hace más de veinte meses comenzamos a soñar con "JATUN RUNA, Cruzada Ciudadana por una Educación Cívica Política Participativa",  en esos días teníamos fe en nuestros ideales, esperanza en alcanzarlos, quisimos motivar a los ciudadanos a envolverse en el conocimiento y su participación decidida en la política del Pueblo. Diseñamos varios canales de comunicación e interacción como son: el blog de difusión, una página en el Facebook, Twitter, Skype, hasta un Ambiente Virtual de Aprendizaje Auto Organizado (AVAO), infelizmente los resultados son poco optimistas. Pensamos que el tema tal vez es algo aburrido, poco atractivo y adormecedor para la gente. En contraste, el discurso ligero, cadenas invocando al cielo y la naturaleza,  fotos impactantes y seductoras, chistes con diversos calibres de humor publicados en las redes sociales consiguen cautivar más al común de las personas. Necesitamos explicar esta contradicción y reciclarnos en la forma de ganar la atención e interés de la ciudadanía. ¿Qué sugerencias podrías darnos? 

       Es sobre esta nueva tentativa seductora de la política que me gustaría tratar en este artículo, deseo comenzar por definir algunos términos y luego  describir la magnitud del asunto. Así que permítanme comenzar con algunas definiciones. Por Civismo, me refiero simplemente al arte de ser un colaborador en la solución de los problemas sociales en una comunidad. Educación Cívica es el arte de la ciudadanía basado en un conjunto de valores, una comprensión de los sistemas que hacen funcionar el mundo en que vivimos  y una selección de habilidades que permiten alcanzar  los objetivos comunes y hacer que los demás se unan en esa empresa. 

       Esto nos  lleva a una definición de poder, como la capacidad de hacer que los  otros hagan lo que tú quieres que  hagan por ti.  Esto suena amenazante, ¿no es así? No nos gusta hablar de poder, nos resulta aterrador. De alguna manera parece que se habla del mal. Nos sentimos incómodos al nombrarlo. En la cultura y la mitología de la democracia, el poder reside en el pueblo, no existe otra percepción. Esto nos induce a que cualquier consulta adicional sea innecesaria y desagradable, porque el poder tiene un valor moral negativo y suena maquiavélico.  De hecho, el poder por naturaleza no es más bueno o más malo que el fuego o la física, simplemente es. El poder controla el funcionamiento de cualquier forma de gobierno, ya sea una democracia o una dictadura. Y el grave problema al que nos enfrentamos hoy en día, es que demasiadas personas   no saben o no entienden lo que es el poder, quien lo ostenta, cómo funciona, cómo fluye, qué parte del mismo es visible, que parte no lo es, por qué solo algunas personas  tienen poder. Esto se agrava con el analfabetismo político de las mayorías. Solo una minoría  entiende cómo opera el poder en la vida cívica, cómo un proyecto se convierte en ley, cómo una amistad o relación de parentesco se convierte en un subsidio estatal, o cómo una preferencia se convierte en una política, o cómo un lema se convierte en un movimiento cívico. Las personas que entienden estas cosas ejercen una influencia desproporcional y están perfectamente dispuestas a llenar el vacío creado por la ignorancia de la gran mayoría. 

      Estas son varias razones fundamentales para que nosotros los ciudadanos a pie, comunes y corrientes adoptemos esta idea de poder para divulgarla y democratizarla. Una de las cosas  emocionantes y desafiantes en este momento son las consecuencia del analfabetismo sobre el poder, existe una concentración de conocimiento, de comprensión, de influencia en pocas personas. Sin embargo, la mayoría de la gente no está buscando y no quiere ver estas realidades. Gran parte de esta ignorancia, este analfabetismo cívico, es intencional. Hay algunos jóvenes de este milenio  que piensan que este asunto es sórdido, no quieren saber  nada con política. Prefieren simplemente optar y participar en voluntariados sociales. Hay algunos expertos en tecnología por ahí que creen que la panacea para cualquier desequilibrio o abuso de poder es simplemente más datos, más transparencia. Hay algunos de la izquierda que piensan que el poder reside sólo en las grandes empresas corporativas, y algunos de la derecha  piensan que el poder reside sólo en el gobierno, cada corriente esta cegada por su indignación selectiva y propios intereses. Existen los ingenuos que creen que las cosas buenas suceden y el cínico que cree que las cosas malas les sucede, el afortunado y desafortunado que piensan que su suerte no es más de lo que se merecen, sin tener en cuenta los resultados persistentemente alterables por un acuerdo previo o una distribución de poder por herencia. 

      Como agravantes de este progresivo fatalismo de la vida pública, constatamos con facilidad bajos niveles de conocimiento cívico, participación ciudadana, toma de conciencia sobre el rol  intransferible del ciudadano. Todo el negocio de la política lo hemos  delegado con el simple acto de votar a un pequeño grupo de ciudadanos con visibles intereses propios, profesionales,  tecnócratas, gente de dinero, personas de los medios de comunicación e investigación. El resto de nosotros, al parecer tenemos la convicción de sentirnos  ingenuos aficionados que más nos gusta discutir cómodamente desde el teclado de  una PC   o en rueda de amigos sin capacidad de actuar con convicción. Estamos desmotivados para aprender más sobre cómo funcionan los tentáculos del poder.

      Esta problemática es un gran desafío al que debemos hacer frente, y creo que cuando se tiene este tipo de desconexión, esta ignorancia voluntaria, se convierte a la vez en causa y consecuencia de esta excesiva concentración de oportunidades e influencias en favor de los más ricos y poderosos, que genera y agrava la profunda desigualdad social en la que vivimos. Aquí reside la gran importancia de reinventar la educación cívica política como se hace con la enseñanza del idioma inglés o la computación. Tal vez nunca ha sido tan importante en la historia de la humanidad y  en nuestra vida personal aprender y ejercitar el poder, para conseguir lo que todo el mundo más anhela: democracia efectiva, inclusión social, mejor calidad de vida, paz, desarrollo sostenido. Si la gente no  despierta, o no queremos despertar, estaremos perdiendo el coche de la verdadera libertad y desarrollo socioeconómico. No hay otra solución.

      Sabemos bien, que parte del arte de practicar el poder significa estar despierto y tener una voz,  también se trata de tener un espacio donde se pueda practicar la toma de decisiones. Toda la actividad ciudadana se reduce a la simple pregunta  ¿Quién decide?, Debemos responder esta pregunta porque seremos  los ciudadanos  quienes vamos a "jugar" en ese campo y asumiremos las consecuencias de esas decisiones. Jatun Runa ofrece ese espacio sin tintes partidarios donde los ciudadanos podemos interactuar y educarnos.

      Hasta aquí  pudimos dar una ligera pincelada sobre la realidad política de nuestra sociedad especialmente del Pueblo. El  crucial analfabetismo político de las grandes mayorías de la población  nos quiere volver a reproducir en una versión moderna colonial que nos subyugada indefinidamente a los intereses de "políticos profesionales y grupos de poder". Esta situación debe motivarnos a los ciudadanos  más esclarecidos en estos asuntos a enarbolar la bandera de la educación cívica política de las masas. Felizmente en la actualidad contamos con modernas tecnologías de información y comunicaciones que facilitarán esta abnegada labor educativa por el bien de las grandes mayorías y de un futuro promisor y vigencia en el tiempo de nuestra Nación. Escribir  sobre lo que tú piensas, cómo quieres que sea tu ciudad, tu escuela, tu trabajo en un futuro cercano, medio y a largo plazo, como lo harías  y con qué medios, ya es una  buena forma de tomar consciencia política y ayudar a los propósitos de esta Cruzada Ciudadana.

Traducido y adaptado de:  Why ordinary people need to understand power, de Eric Liu. Sep 2013.
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