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lunes, 4 de agosto de 2014

ILUSIÓN DE LA AYUDA SOCIAL


      Una de las formas de discriminar socialmente a los países, pueblos, familias y personas es clasificándolos de  ricos y pobres, apenas por los indicadores  de consumo material que tienen, sin considerar las aptitudes y valores  histórico culturales de esas entidades.

      Como la gente rica e ilustrada ha perdido su sensibilidad humana, solidaridad y atención por los más pobres, ha procurado traspasar esa responsabilidad al Estado a través de un sin número de leyes sociales producto de intensas "luchas sociales", evitando interactuar, conversar, o interesarse  personalmente por las dificultades reales que tiene la gente pobre, prefiriendo hacerlo con sus perros de raza que crían en casa en mejores condiciones que sus semejantes empobrecidos. Me pregunto, Quién merece más de nuestra cariño, solidaridad y atención personal un Ser Humano o un animal de estimación??

      El resultado de esa transferencia de  responsabilidad personal e individual de atención a nuestros congéneres  más desafortunados hacia  un ente impersonal como es el Estado, trae como consecuencia la aparición de una variedad de programas sociales, que llegan a ser  banderas de lucha por el poder por parte de los políticos de turno.

      Las grandes masas de la población  pobre se ilusionan con las promesas de ayuda que "recibirán" del Estado por "iniciativa" de los gobernantes, convirtiéndolos en adictos de la caridad pública. Como el voluminoso presupuesto de la ayuda social del gobierno sirve también para enriquecer  a los administradores de los programas sociales a través de la corrupción de funcionarios, este nunca será suficiente y año tras año seguirán esperando de brazos cruzados la llegada de un nuevo gobernante mesiánico que solucione sus problemas estructurales.

      Esta realidad es fácilmente comprobable a lo largo de todos los años de nuestra historia republicana y nos invita a repensar en la actitud que deberíamos adoptar los ciudadanos que conseguimos escapar  la línea de pobreza, al no confiar más en el Estado la solución a la situación de pobreza de la población. Lo que el Estado debe hacer es articular y viabilizar la infraestructura vital y necesaria para que toda la población se desarrolle a plenitud, realizando sus actividades socio económicas en un clima de paz social y armonía. Lo que sí debemos  procurar es interesarnos personalmente de los pobres que están cerca de cada uno de nosotros, conversando, dándoles atención y cariño o "adoptando" a uno de ellos, quienes muchas veces  sólo necesitan de orientación, consejo, calor humano y esperanzas reales y concretas, para seguir caminando en la vida con sus propias piernas, porque todos los seres humanos tenemos condiciones físicas e intelectuales para tener una vida digna. Lo que falta son oportunidades.


      Por otro lado la población más necesitada debe saber bien que el Estado nunca  va a  conseguir solucionar los problemas personales de todos ellos. La actitud de esfuerzo personal por mejorar sus condiciones de educación, trabajo y salud preventiva depende una y exclusivamente de cada persona, debiendo cambiar su actitud pasiva de esperar y extender la mano a las dádivas que los políticos de turno prometen y que suelen dar a cuenta gotas  para iludirlo, comprar sus votos y consciencia ciudadana a la hora de las elecciones y así perpetuarse en el poder, ganando el apoyo de las masas (que es la que decide las elecciones) para hacer lo que les viene en gana con los fondos públicos, envolviéndose en una serie de actos de corrupción en perjuicio de lo que  realmente debería hacer el Estado, crear, construir y mantener la infraestructura social y económica para el desarrollo de la sociedad en su conjunto.

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