En la actualidad el mundo
vive en una "aldea global",
como resultado de toda una serie de acontecimientos fascinantes que han tenido
lugar a lo largo de la historia de la humanidad. La cantidad de información de
la historia del hombre y sus civilizaciones es fascinante, abundante e
interminable para ser conocida por una sola persona, por lo que seleccionamos solo aquellas partes que nos pudieran dar una mejor visión de los acontecimientos más importantes que cambiaron el pensamiento del hombre, sus ideas
y la vida en sociedad a lo largo de su historia.
Los rasgos que mejor
caracterizan esta evolución permanente y continua del género humano es la
marcada necesidad de vivir en grupos,
inmerso dentro de una sociedad, para facilitar su propio sustento y
defenderse de las amenazas de la naturaleza y poco después del propio hombre
con sus intereses y ambiciones de todo tipo e intensidad.
Las amenazas de la
naturaleza que terminaban con la vida de
muchas personas, territorios y ciudades enteras, no tenían cómo explicarse. Esta
realidad dio lugar a un sin número de mitos y el culto a diversos dioses
quienes podrían a calmar la furia de la naturaleza, que en la época se pensaba
eran respuesta de los dioses a los pecados del pueblo. Conforme iban
apareciendo explicaciones científicas y descubrimientos sobre el origen de
estos temores, miedos y sentimiento de culpabilidad, el hombre se permite mirar
para sí mismo, en su interior, en la búsqueda de respuestas a los diversos
fenómenos naturales que lo amenazaban y así alcanzar una espiritualidad más acorde con
la realidad del universo, conquistando un sentimiento de libertad frente a la
vida.
La convivencia en sociedad
implica la comunicación entre las personas que forman parte de un grupo y este
con otros grupos. Esta necesidad imperiosa de los seres humanos por comunicarse,
lo ha llevado a desarrollar y usar todo tipo habilidades, tales como; gestos,
lenguaje, formas escritas, impresiones y diversas tecnologías de comunicación,
etc.. Estas habilidades comunicativas se extienden a la enseñanza y aprendizaje de conocimientos, donde quienes sabían
algo enseñaban a quien no sabía, costumbres, hábitos, procesos, conocimientos y
tecnologías que faciliten su desarrollo.
El conocimiento más refinado
e intelectual del hombre, en un principio estaba reservado solo para las clases
privilegiadas de las sociedades, líderes del gobierno y el clero. En la edad
media la transmisión de conocimientos era un monopolio del clero y sólo con la
invención del libro, comienza a democratizarse
el conocimiento.
En general, el pueblo, la
gran mayoría de las sociedades eran empleados como trabajo brazal en grandes
proyectos que hicieron posible la acumulación de riqueza y poder por imperios,
monarquías y reinos. Estos no recibían ninguna educación más allá de la
instrucción necesaria para el uso de la mano de obra servil que cumplían.
Cuando el hombre consigue cambiar su visión heliocéntrica del mundo, se da cuenta
de que podía alcanzar un nivel más alto en su existencia por sí mismo, y que
para ello necesitaba ser educado para
mejorar su condición de ser humano.
Con esa nueva visión del
mundo, el método científico y la democratización de la educación el hombre poco
a poco consiguió colocar a disposición de la sociedad, grandes avances
tecnológicos que van reemplazando casi todas las partes del cuerpo humano, con
sustituciones tecnológicas fantásticas que hacen su vida cotidiana más
confortable y segura.
"Ninguno de estos
profundos cambios alteró la voluntad, la ansiedad y el deseo humano, por libertad o comodidad. Tantos triunfos de la
ciencia y tecnología fueron
superficiales. Era más fácil, en esta era de la producción en masa, tanto
dentro como fuera de la ciudad, satisfacer al estómago que a la mente. Era más
fácil de dominar las enfermedades que dominar el comportamiento humano y poner
fin a las guerras". (BLAINEY, 2008, p. 341)
Desde la declaración escrita
sobre los derechos humanos y del ciudadano en la Revolución Francesa de 1789, a
través de otras declaraciones de las Naciones Unidas, poco después de la
Segunda Guerra Mundial. El hombre continúa sus luchas, sus guerras en
diferentes niveles y escenarios a fin de reivindicar sus derechos "teóricos"
de doble aspecto, morales (derechos naturales
inalienables) y políticos (condiciones para el ejercicio de los derechos
naturales e individuales), que han dado lugar a la aparición de un nuevo
concepto de Estado, de pueblo, del estado
de derecho democrático y nacional.
El mundo actual se ha
convertido en una realidad mucho más compleja, de difícil explicación y
pronóstico, debido a su enorme crecimiento y desarrollo desmesurado en todos los
campos de la actividad humana, generando enormes diferencias sociales y
económicas. Donde fuerzas casi invisibles
intentan dominar la voluntad y los
deseos del hombre, tornando
imprevisibles las reacciones de los pueblos. Hoy más que nunca, existe la
posibilidad de que un solo ente ejerza
control indirecto o total del mundo entero, en la medida que las tecnologías de
la guerra, comunicaciones y transporte
lo permitan.
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