Todos los días nos enteramos de
nuevas formas de burlar la confianza y esperanzas que deposita el pueblo en sus
representantes y gobernantes de los diferentes estamentos del Estado. Los
espacios noticiosos diariamente se llenan con denuncias e informaciones de
diversos casos de corrupción sistemáticos, a los cuales el pueblo asiste desde
sus locales de trabajo o el hogar como si fuese un circo romano, para ver de
que forma actúa la Ley ejercida por el
propio poder público que dilata los resultados hasta el olvido. Ya estamos tan acostumbrados
a este tipo de afrentas que muchos
ciudadanos parecen estar vacunados contra la indignación, estamos perdiendo o
ya perdimos el sentido ético del manejo
de la cosa pública y el Estado. Esto no es novedad, todos lo sabemos, convivimos con una
delincuencia formal del aparato estatal que atenta contra los intereses socioeconómicos,
las bases morales de la sociedad y un futuro digno para todos los compatriotas.
Pregunto, si este es el tipo de sociedad que deseamos dejar a las futuras generaciones?
Nuestra diaria preocupación como
ciudadanos comunes y corrientes de la calle, debería centrarse en pensar,
meditar y actuar sobre estas cuestiones fundamentales de la vida en sociedad,
sobre la permanencia y vigencia de un Estado digno y civilizado. ¿Qué podemos
hacer nosotros los ciudadanos frente a esta plaga endémica de corrupción de nuestra sociedad?.
Pasamos mucho tiempo tratando de explicarnos el porque llegamos a esta
situación tan desastrosa que aparentemente no tiene una salida pacífica y
democrática. O es que vamos a esperar que la fruta se pudra totalmente para que
la violencia de las masas enarbolen sangrientas banderas revolucionarias, de la
misma forma que ya sucedieron en otras realidades y épocas. La historia aquí
tiene un papel pedagógico fundamental que alerta a los pueblos sobre la
naturaleza dual del ser humano.
Estoy convencido que tenemos
que dar fin a este sistema actual de gobierno pseudo democrático, en el cual la
participación del Pueblo se reduce tan solo a votar en elecciones, de cuyos
resultados somos presos o maniatados por períodos sucesivos de gobierno, porque
muchos de los representantes electos no tienen capacidad moral ni intelectual para
interpretar las reales necesidades y aspiraciones del Pueblo. Los diferentes
gobiernos de todas los tintes han traicionado al Pueblo y han convertido a
nuestra Patria en una oligarquía sin escrúpulos, donde los negocios públicos
son concebidos al puro estilo de la "cosa nostra chola". No ganamos
nada culpando a personas o grupos, tenemos que entender de una vez por todas
que el sistema de gobierno fue viciado y es obsoleto para el mundo moderno y
globalizado en que vivimos.
El país desarrollado con un futuro diferente que tanto nos prometen gran parte de los políticos jamás llegará, porque ellos no tienen cualidades morales, verdadera vocación de servicio, honestidad y responsabilidad social con los gastos públicos.
El Pueblo es el único
soberano y la razón de existencia de un
Estado según consta en el contrato social de su creación, la Carta Magna. Para
hacer respetar nuestros auténticos derechos, el Pueblo tiene que educarse,
informarse, aprender a pensar, a incluirse en el mundo digital, a recuperar su
capacidad de indignación, a dar su opinión, a protestar pacíficamente y a
participar activamente en los asuntos públicos de la administración del Estado.
Tenemos certeza que orientar
los esfuerzos de los pocos líderes honestos
y conscientes que aún existen en el país hacia una auténtica educación política
del Pueblo, puede ayudar mucho en revertir esta caótica situación. Va a tomar
algún tiempo sí, pero es peor que continuar indeterminadamente tan solo en la
fácil postura del comentario rutinario, la crítica y quejas al viento. Al fin y al cabo, lo que no puede dejar de
admitir el Pueblo es que los políticos que están en el gobierno son elegidos
por el propio Pueblo y es de ese mismo pueblo de donde salen las clases gobernantes. Entonces, El Pueblo tiene el
tipo de gobierno con políticos fracasados y deshonestos porque así lo merecemos. Por lo tanto es el propio Pueblo
que tiene que cambiar, procurar una profunda mudanza de valores y paradigmas a
través de la educación, adoptando y cimentando nuevos valores y principios que nos permitan convivir en paz, armonía y
bienestar general. Debemos generar una cultura basada en el trabajo digno, en la
solidaridad y el respeto a nuestros
semejantes e instituciones.
Estamos decididos a ayudar, colaborar y
participar en campañas educativas en provecho del Pueblo tendientes a superar
esta caótica realidad de nuestra sociedad. Así mismo estamos estructurando una
iniciativa de educación cívica política
y de participación ciudadana a distancia para el Pueblo, de la cual daremos noticias
oportunamente. Y Ud. estimado compatriota, que piensa a este respecto?. Porqué
no ensaya en dar su propia opinión o tal vez tenga otras soluciones, anímese!, siempre
podremos dialogar virtualmente y construir juntos el conocimiento y experiencias
que el Pueblo necesita, gracias a las fantásticas posibilidades de comunicación
que ahora permiten las modernas tecnologías de información y comunicaciones, como
el chat, fórum, e-mail, redes sociales, ambientes virtuales de aprendizaje, web
conferencias, etc. que facilitaran definitivamente una administración del Estado
más transparente basada en una democracia directa, a condición de nuestra
participación efectiva en el cumplimento de las obligaciones fundamentales de todo
buen ciudadano.
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