Cuando mis actividades profesionales cambiaron definitivamente y gané el título oficial de "ciudadano común" de la "sociedad civil" y con 50 años de edad, recién comencé a interesarme por la cosa pública, La Política. La primera pregunta que me hice fue, Porque nuestros países continúan hasta la fecha con grandes desigualdades socio económicas y culturales? Y al intentar explicarme del cómo y porqué aún subsiste después de casi 200 años de vida republicana, ese tipo de comportamiento apático frente a las responsabilidades cívico políticas del ciudadano latinoamericano en general. Como es natural, la primera cosa a indagar fue la historia de nuestras sociedades.
Así, pude saber que es muy probable que los primeros hombres nómadas que llegaron a nuestro continente americano procedentes de la Euro Asia vía Alaska, por el estrecho de Bearing fue más o menos por el año 22000 AC. Luego entre 11000 a 10000 años AC subió el nivel de los mares por causa de constantes deshielos, dando lugar a la formación de los continentes conforme hoy los conocemos. Esto dio lugar a un obligado aislamiento de la población americana hasta el descubrimiento y conquista de los europeos en el siglo XV y XVI.
Durante esos 23500 años el poblador americano evolucionó lejos del intercambio natural que tuvieron los de otros continentes, habiendo conformado civilizaciones autocráticas y expansionistas con diversos matices culturales, destacando entre ellas las culturas Maya, Azteca e Inca, que alcanzaron un mayor grado de desarrollo socio económico. Por razones políticas aprendimos solo la mejor parte de nuestra historia y no reflexionamos sobre los hábitos negativos que se anidaron en nuestro subconsciente colectivo e identidad nacional a lo largo de todo ese prolongado período de sometimiento y anulación de valores individuales.
Posteriormente, con la conquista de los europeos fuimos sometidos a 300 años más de monarquía, absolutismo y esclavitud, cuyas nefastas consecuencias en la formación y educación de valores del hombre bien las conocemos, hasta que "aparecen" los gritos libertarios del siglo XIX instaurando las nuevas repúblicas "democráticas" repletas de disputas intestinas, que hasta la fecha no consiguen resolver los grandes problemas de la sociedad, por la herencia pesada de contradicciones que cargamos hasta hoy. Resultado de todo ese proceso, hoy tenemos una gran mayoría de ciudadanos pasivos, apáticos, ajenos y desconfiados en el destino común de la sociedad que los acoge y no reconocen el gran potencial humano que tenemos, a condición de una verdadera educación cívico política y de participación ciudadana, nacida como una necesidad impostergable del propio pueblo y no de la burocracia.
Leandro Narloch y Duda Teixeira en su obra "Guía Políticamente incorrecta de Latino América" señala hasta cinco características nefastas en la idiosincrasia del pueblo latinoamericano, producto del análisis crítico de documentos históricos, sobre las cuales bien deberíamos meditar para desterrarlas definitivamente, ellas son:
1. Lamentar. Todos alimentamos una obsesión por los episodios tristes de la historia, ejemplos: La masacre de los aborígenes por los conquistadores, los horrores de la esclavitud, la violencia de las dictaduras. Más allá de esas historias de opresión, nada de bueno sucedió.
2. Tomar la cultura local como una forma de resistencia. Queda prohibido usar instrumentos musicales típicos y populares y pasa a ser un requisito moral usar ponchos y polleras coloridas, o por lo menos desfilar con un collar de un artesano indígena.
3. Condenar el capitalismo. El Latino americano que honra su nombre cree que el comunismo fue una buena idea, sólo que mal implantada. Y si ya no lucha por implantar ese modelo fallido, al menos defiende sistemas más "sociales", "solidarios", "paternalistas", "justos" y "comunitarios".
4. Denunciar la dominación externa. Si la responsabilidad de los problemas del continente no pueden ser atribuidos a España, Francia o Portugal, entonces ciertamente Inglaterra o los EEUU tienen algo que ver.
5. Evocar y honrar héroes perversos. Cuanto más idioteces hablen o cuanto más saboteen a sus propios países, más estatuas ecuestres y estampas en las camisetas serán hechas en su homenaje. Traducción libre de: L NARLOCH, D TEIXEIRA, 2011, Guía políticamente incorreto da América Latina, p.18,19.
Estos trazos de nuestra cultura nacional, tiene mucho peso a la hora de asumir nuestras responsabilidades ciudadanas en el contexto de la vida en sociedad. Por eso es que aún esperamos que sean "otros" quienes resuelvan nuestros problemas de la sociedad, echamos culpa en los "otros" o en cualquier "líder" que quiera dirigir nuestros destinos, solo sabemos reclamar de lo mal que andan los gobiernos y no sabemos colocar el hombro para que la carroza ande bien. Hasta ahora no conseguimos entender que el pasado histórico es solamente una referencia y que bien podemos cambiar nuestro rumbo si así nos proponemos. No entendemos aún que es el propio PUEBLO quien tiene que decidir su propio destino y que es importante su participación en todos los niveles del quehacer público, del Estado, del cual el pueblo es la única razón de su existencia. Y que para ello todos los ciudadanos, de todas las clases sociales debemos preocuparnos por estar siempre bien informados, creando un solo sistemas de ideas rectoras de nuestro destino como sociedad.
A nadie más que a nosotros mismos, el PUEBLO nos va interesar educarnos políticamente. Los burócratas y políticos del aparato estatal están más preocupados en su reelección o en la continuidad interminable de este estado de cosas, sus ganancias. La verdad, ellos hacen todo lo mejor que saben hacer, sin conseguir cambiar la actitud del pueblo, puesto que el cambio radical de nuestra realidad como nación depende más de la transformación de nuestro espíritu participativo en los asuntos de la sociedad en general y en los del gobierno. Por ello, nosotros EL PUEBLO estamos iniciando una CRUZADA de educación política para que el pueblo tome consciencia de su papel ineludible y impostergable dentro de la sociedad en la que vive. Y Ud. qué opina?
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