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miércoles, 13 de febrero de 2013

Lanzamiento Proyecto JATUN RUNA, Marco Histórico


“Jatun Runa” es una expresión escrita en lengua quechua que significa “gran pueblo, grandes ciudadanos”. La utilizamos para denominar el  presente proyecto que nace como una inquietud natural de todo ciudadano  común y corriente que se cuestiona frecuentemente sobre lo que sucede diariamente en la esfera pública de la sociedad, el manejo político de nuestros representantes, la actitud de la ciudadanía frente a los actos de corrupción, abuso de poder y el tipo de sociedad que estamos dejando a las generaciones venideras, con la finalidad de encontrar algunas respuestas y líneas de acción desde el lado de la ciudadanía organizada.

Para explicar las preguntas de nuestras inquietudes políticas, conducimos una investigación como parte de un Trabajo de Conclusión del Curso de Post Grado(TCC) en la especialidad de Tecnologías de Educación a Distancia (EAD) en la Universidad de Contestado, Santa Catarina, Brasil,  a inicios del presente año.

                               Marco histórico
          En la actualidad el mundo vive  en una "aldea global", como resultado de toda una serie de acontecimientos fascinantes que han tenido lugar a lo largo de la historia de la humanidad. La cantidad de información sobre la historia del hombre y sus civilizaciones es fascinante, abundante e interminable para ser conocida por una sola persona, por lo que  seleccionamos solo aquellas partes  que nos pudieran dar una mejor visión de  los acontecimientos más importantes que  cambiaron el pensamiento del hombre, sus ideas y la vida en sociedad a lo largo de su historia.

          Los rasgos que mejor caracterizan esta evolución permanente y continua del género humano es la marcada necesidad de vivir en grupos,  inmerso dentro de una sociedad, para facilitar su propio sustento y defenderse de las amenazas de la naturaleza y poco después del propio hombre lleno de intereses y ambiciones de todo tipo e intensidad.

          Las amenazas de la naturaleza  que terminaban con la vida de muchas personas, en territorios y ciudades enteras, no tenían cómo explicarse. Esta realidad dio lugar a un sin número de mitos y al culto de diversos dioses quienes podrían calmar la furia de la naturaleza que en la época se pensaba eran respuesta de los dioses a los “pecados” del pueblo. Conforme iban apareciendo explicaciones científicas y descubrimientos sobre el origen de estos temores, miedos y sentimiento de culpabilidad, el hombre se permite mirar para sí mismo, en su interior, en la búsqueda de respuestas a los diversos fenómenos naturales que lo amenazaban  y  así alcanzar una espiritualidad más acorde con la realidad del universo, conquistando un sentimiento de libertad frente a la vida.

          La convivencia en sociedad implica la comunicación entre las personas que forman parte de un grupo y este con otros grupos. Esta necesidad imperiosa de los seres humanos por comunicarse, lo ha llevado a desarrollar y usar todo tipo de habilidades, tales como; gestos, lenguaje, formas escritas, impresiones y diversas tecnologías de comunicación, etc.. Estas habilidades comunicativas se extienden a la enseñanza y  aprendizaje de conocimientos, donde quienes sabían algo enseñaban a quienes no los sabían, aspectos tales como: costumbres, hábitos, procesos, conocimientos y tecnologías que faciliten su desarrollo.

          El conocimiento más refinado e intelectual del hombre, en un principio estaba reservado solo para las clases privilegiadas de las sociedades, líderes del gobierno y el clero. En la edad media la transmisión de conocimientos era un monopolio del clero y sólo con la invención del libro, comienza a democratizarse el conocimiento.

          En general, el pueblo, las grandes mayorías que conformaban las sociedades eran empleados como trabajo brazal en grandes proyectos que hicieron posible la acumulación de riqueza y poder por imperios, monarquías y reinos. Estos no recibían ninguna educación más allá de la instrucción necesaria para el uso de la mano de obra servil que cumplían. Cuando el hombre consigue cambiar su visión heliocéntrica del mundo, se da cuenta de que podía alcanzar un nivel más alto en su existencia por sí mismo, y para ello necesitaba ser educado para mejorar su condición de ser humano.

          Con esa nueva visión del mundo, el método científico y la democratización de la educación el hombre poco a poco consiguió colocar a disposición de la sociedad, grandes avances tecnológicos que van reemplazando casi todas las partes del cuerpo humano, con sustituciones tecnológicas fantásticas que hacen su vida cotidiana más confortable  y segura.

"Ninguno de estos profundos cambios alteró la voluntad, la ansiedad y el deseo humano, por  libertad o comodidad. Tantos triunfos de la ciencia y  tecnología fueron superficiales. Era más fácil, en esta era de la producción en masa, tanto dentro como fuera de la ciudad, satisfacer al estómago que a la mente. Era más fácil de dominar las enfermedades que dominar el comportamiento humano y poner fin a las guerras". (BLAINEY, 2008, p. 341)

          Desde la declaración escrita sobre los derechos humanos y del ciudadano en la Revolución Francesa de 1789, y otras declaraciones como la de Naciones Unidas, poco después de la Segunda Guerra Mundial, el hombre continúa sus luchas, sus guerras en diferentes niveles y escenarios a fin de reivindicar sus derechos "teóricos" de doble aspecto,  morales (derechos naturales inalienables) y políticos (condiciones para el ejercicio de los derechos naturales e individuales), que han dado lugar a la aparición de un nuevo concepto de Estado, de pueblo,  del estado de derecho democrático y nacional.

          El mundo actual se ha convertido en una realidad mucho más compleja, de difícil explicación y pronóstico, debido a su enorme crecimiento y desarrollo desmesurado en todos los campos de la actividad humana, generando enormes diferencias sociales y económicas, con una enorme cantidad de la población asolada por la desesperanza e infelicidad. Donde  fuerzas casi invisibles intentan dominar la voluntad y los deseos del hombre, tornando  imprevisibles las reacciones de los pueblos. Hoy más que nunca, existe la posibilidad de que  un solo ente ejerza control indirecto o total del mundo entero, en la medida que las tecnologías de la guerra, comunicaciones y  transporte lo permitan.

          Si estas reflexiones históricas sobre la evolución de la civilización humana las colocamos frente a la cruda realidad que vivimos y  presenciamos  en el diario vivir de gran parte de nuestra sociedad global, es fácil percibir  la imperiosa necesidad que tienen nuestros pueblos en  mejorar y afinar una cultura de convivencia en sociedad, como consecuencia de una educación cívica  política y de participación ciudadana permanentes sobre los asuntos públicos de interés del conjunto de la sociedad, que le permitan alcanzar un estado de paz y bienestar general dignos de su condición de Ser Humano y estar preparados para enfrentar los nuevos desafíos derivados del “asombroso” desarrollo y crecimiento económico y material de una sociedad cada vez más globalizada.




jueves, 10 de enero de 2013

QUIEN GANA CON EL DESINTERÉS POLÍTICO DEL PUEBLO??


          La gran mayoría somos testigos presenciales que en nuestras charlas entre amigos y familiares,  existen muchas personas que manifiestan abiertamente  no querer hablar de política, no quieren involucrarse en ella, y señalan que para mantener una buena amistad y  buenas relaciones entre  personas allegadas, es mejor  no hablar de política, de religión ni de fútbol y que ellas bien pueden prescindir de la política y sólo así pueden cuidar bien de sus asuntos e intereses personales. Como todo lo que se escucha y practica repetidamente, esta postura del Pueblo frente a la política ya se formó un hábito y hace parte de nuestra cultura.

          ¡Estamos todos engañados!, ¿Quién gana cuando El Pueblo se abstiene de participar en política?. No existe nadie en una sociedad que no sufra las consecuencias de las decisiones adoptadas por los gobiernos, porque los asuntos sobre los que decide el gobierno, son de estricto interés del Pueblo y esto es política. Mantenerse ajeno a la política es una forma de otorgar apoyo anticipado e incondicional a las decisiones del gobierno de turno, que en último de los casos esta abstención es una posición política a favor del gobierno actual por omisión. Así podemos ver prácticamente el engaño en el que vivimos muchos ciudadanos inconscientes al creer que pueden mantenerse fuera de la política, sin mantener ninguna relación con ella. Queriendo o no queriendo, el hombre, el ciudadano y por extensión el Pueblo es una realidad política, que necesariamente tiene y debe participar en política.

          Los políticos profesionales saben perfectamente que mantener al Pueblo lo más alejado posible de las decisiones más importantes de una sociedad, es una ventaja táctica, que les facilita su trabajo en provecho de sus intereses personales,  desestimulando la participación del Pueblo a través de la propaganda donde difunden la idea de que el Pueblo no puede ni quiere perder tiempo con los problemas políticos de su comunidad, y que para eso están sus representantes electos. Estas tácticas políticas se observan en los grupos políticos totalitarios, que engañosamente quieren decidir solos sin la interferencia y la fiscalización del Pueblo.  Estos grupos políticos saben perfectamente que existen formas y medios que posibilitan la participación efectiva del Pueblo en la toma de decisiones y saben que si el Pueblo es bien informado y educado es capaz de escoger sabiamente el camino que lo lleve a su destino, también podrá hacer una clara distinción entre partidos y candidatos.

          El otro tipo de anti politicismo es el doctrinario, referido a la difusión y propaganda para convencer al Pueblo sobre su abstención en política por razones puramente teóricas, sostienen que es inconveniente que el Pueblo participe de las decisiones políticas, que ellas deben ser adoptadas por pequeños grupos de personas esclarecidas, porque creen que de esta forma el Pueblo será más favorecido y que se decidirá  prioritariamente en provecho del Pueblo. Esta es una práctica política propia de los grupos autoritarios que no acreditan en los procesos democráticos.

          También existen los que propician la no participación del Pueblo  en política,  refiriéndose más a la actividad partidaria, electoral y movimientos de lucha popular pacíficos. Estos piensan que los intereses del Pueblo están como siempre en primer lugar y que la única forma que el gobierno puede escuchar o atender sus reclamos, es por la vía violenta, solo así el Pueblo podrá conseguir los cambios que está buscando. Esta forma de accionar son propios de los grupos anarquistas, que procuran promover el desinterés por la participación política normal, ordenada y pacífica.

          A partir de los años 70-80 del siglo pasado, comenzaron a especializarse o tecnificarse los políticos, a quienes hoy llamamos de tecnócratas, estos creen que la administración de una sociedad es muy compleja para que las decisiones importantes sean tomadas por el Pueblo, piensan ellos que solo los técnicos y especialistas son los únicos que lo pueden hacer eficazmente. Esta personas son inconscientemente autoritarias, porque la realidad en la que vive el pueblo no se puede decidir en función de reglas generales y permanentes, como las que se usan para producir bienes o servicios específicos. Es lógico pensar que la complejidad del mundo global en el que vivimos, requiere del conocimiento y práctica de las tecnologías de punta, pero en todos los casos, lo que prima son las aspiraciones, necesidades, usos y costumbres del  Pueblo, que al  final de cuentas, el Bien Común del Pueblo es la razón principal de la existencia de una sociedad y del Estado.
         
         


miércoles, 19 de diciembre de 2012

ACTITUD POLÍTICA DEL PUEBLO, Reflexiones


          Es asombroso constatar cómo reacciona el Pueblo ante los acontecimientos políticos cotidianos que son de interés de toda la sociedad. La gran mayoría del Pueblo parece haber sido vacunado a lo largo de muchos años de oscurantismo intelectual  con una fuerte dosis de incredulidad, indiferencia, desconfianza y parálisis mental, por cuenta de los políticos y gobernantes de turno. Lamentablemente perdimos nuestra capacidad de indignación y protesta contra los abusos de poder y corrupción generalizada y endémica en todas las esferas de la sociedad. Somos unos mansos corderos que nos sometemos sin pestañear a normas y leyes que favorecen a unos cuantos en detrimento de las grandes mayorías.

          No va a llevarnos a nada continuar enumerando, reenviando, publicando y lamentándose sobre la extensa lista de casos de atentados contra los intereses y dignidad del pueblo, que registran los anales de nuestra historia republicana que muy bien los conocemos. Lo que más nos interesa en estos momentos es analizar o indagar sobre las causas y motivos de la falta de reacción del pueblo frente a estos atropellos recurrentes que generan una sociedad desigual, violenta, pseudo democrática e involucionista, es decir, porque y cómo llegamos a donde estamos actualmente?. Un país que si bien es cierto mejoró significativamente su economía, sin embargo perdura la sensación de inseguridad, injusticia, violencia, grandes brechas de desequilibrio social y altos índices de corrupción generalizada que atentan contra la paz, soberanía y bien estar común de nuestra sociedad.

          Uno de los indicios que bien puede explicar el porqué conducimos así  nuestros asuntos políticos, se encuentra en la forma como fuimos educados desde la iniciación de la vida republicana, pesada herencia que arrastramos desde tiempos coloniales. Para comenzar, en la gran mayoría de hogares, escuelas y colegios nos prohibían hablar o tratar de política, nos metían miedo, se pensaba que los asuntos públicos eran exclusividad de los pocos políticos letrados y poderosos que asumían el gobierno. En las Universidades tardíamente aparecieron cuestionamientos y revueltas políticas de nivel  intelectual, que no llegaron a envolver a las masas. Es decir no tenemos una cultura de participación política responsable y consciente del conjunto de la sociedad. 

         Es también interesante verificar la actitud de los gobernantes y representantes frente a la Participación del Pueblo en política. Poco o casi nada fue realizado sobre la educación y concientización del Pueblo,  sobre el importante rol protagónico que debe desempeñar el ciudadano en una sociedad organizada dentro de una auténtica democracia. En consecuencia es mucho más fácil engañar a un ciudadano iletrado o poco educado cívica y políticamente que convencer a otro ciudadano  preparado y consciente de la importancia que tiene la participación de todo el Pueblo en los asuntos públicos de su comunidad.

          Infelizmente cuando aparece alguna iniciativa como "Jatun Runa", Cruzada Ciudadana por una Educación Cívica Política Participativa que nace de las entrañas del propio Pueblo para corregir esta situación cultural de anomia política, donde el Pueblo con sus propios ciudadanos mejor educados,  bien podrían contribuir en la educación política de nuestras masas, estos mismos ciudadanos nos muestran una aterradora faceta de indiferencia y natural desconfianza. Comprendemos perfectamente que todo gran Cambio social tiene que pasar por una fase de larga maduración y real comprensión. Sin embargo, seguiremos esforzándonos en intentar ganar su atención y atraer sus voluntades para contribuir en este Proyecto pacífico, desinteresado, sin financiamiento  y sin protagonismos personales, cuyos exitosos resultados serán exclusivamente en provecho del bienestar general del Pueblo y la reconstrucción de una auténtica cultura democrática y participativa.

          Debemos recordar también que la omisión de gran parte de la ciudadanía de participar efectivamente en la toma de decisiones sobre los asuntos de interés de toda la sociedad, da lugar al aumento desmedido de poder en los pequeños grupos que sí se envuelven en la vida política. Sabemos también que el voto o la palabra de un solo  ciudadano vale muy poco ante los  representantes de gobierno que deciden sobre nuestro destino. Si encontramos vías de concordancia y entendimiento en los temas más importantes que afectan a toda la sociedad, bien podríamos retomar el protagonismo que debe tener el Pueblo en la determinación del destino que sueña alcanzar. Aquí nace aquel eslogan que dice: "El Pueblo unido jamás será vencido!!".

          Tenemos la convicción de que existen muchas más reflexiones a realizar sobre la participación política del Pueblo, aquí fueron expuestas algunas probables causas de la difícil realidad que vive nuestra sociedad. Esperamos que ellas sirvan para despertar el interés y el deseo natural de envolverse en política y  para ello, antes, es necesario preparar y educar a nuestro Pueblo, porque ninguna otra entidad lo va hacer. Bien sabemos que el hombre es un animal político por naturaleza, por lo tanto tiene el deber y el derecho de participar en la política de su comunidad, caso contrario no sería digno, ni calificado para convivir y disfrutar de una vida pacífica dentro de una sociedad moderna y organizada.  

              Recomendamos acompañar la pagina de Facebook de: Jatun Runa Cruzada Ciudadana. 
          

miércoles, 7 de noviembre de 2012

PORQUE EL PUEBLO DEBE EDUCARSE POLÍTICAMENTE??


         Es fácil constatar que la falta de políticas generales sobre educación cívica política para el pueblo, es  motivo de desaliento y  limitada participación de las personas en las actividades políticas de la sociedad. Estas carencias se ven acentuadas con el natural desentendimiento por parte de los políticos profesionales en promover una  educación cívica política auténtica y eficaz desde la infancia y la adolescencia.

           Conseguimos consultar una buena cantidad y variedad de fuentes sobre el tema de la política educativa en cuestión, sin embargo existen muy pocas referencias sobre  educación cívica política para el pueblo. La mayor cantidad de información  se refiere a amplias discusiones teóricas sobre filosofía y ciencia política con posiciones y explicaciones  ideológicas complejas y por veces contradictorias. Existe un limitado consenso sobre cuestiones referidas a la intervención directa de la ciudadanía en la construcción política de la sociedad en la que se desarrolla.
       
          La búsqueda de información sobre estos aspectos, a veces interminable, confusa y excitante nos hizo suponer que, de existir una mayor cantidad de información específica, ella estaría en el nivel de la teoría pura, que en todos los casos,  contrastada con la realidad concreta de los resultados y el nivel de insatisfacción y descontento social en el que vivimos  cotidianamente, refuerzan nuestra posición.

           Muchos de los escritores sobre política y democracia, desde los antiguos,  modernos y contemporáneos coinciden en la necesidad de disponer de una ciudadanía bien informada y participativa para que la democracia sea verdaderamente efectiva, funcional y pueda evolucionar de acuerdo con las necesidades del ser humano. También tomamos debida nota  que la Internet, es una nueva y poderosa herramienta actualmente disponible para toda la humanidad, facilita en gran medida la investigación, la construcción e  intercambio de nuevos conocimientos, donde fácilmente se despersonalizan la autoría de muchas opiniones. En muchos casos fue una referencia valiosa para nuestros propósitos.

            Resulta convincente a la luz de la experiencia que el tipo y nivel de civilización democrática en la que vivimos actualmente, con todas las dificultades, limitaciones y deficiencias, sigue siendo la mejor opción entre los demás sistemas de gobierno que la humanidad  ya experimentó, las que resultaron en funestas consecuencias.(Miguel A. Espeche, 2011).

          Esta constatación se respalda en la existencia de una teoría política rica y abundante, pero lo que  llama la atención es la falta de voluntad política para poner en práctica todo este tejido de grandes pensamientos, teorías y debates sobre el futuro político de la humanidad para que los ciudadanos sean los propios autores de su destino, siendo el mismo la única razón, principio y fin de la existencia de una sociedad política.

           Afortunadamente, en el curso de nuestras indagaciones sobre las implicancias de la educación cívica política y de participación ciudadana en las decisiones políticas fundamentales de un Estado democrático, destaca como una poderosa herramienta la educación, cuyo potencial en el tema de participación política de la ciudadanía fue confirmada con datos encontrados en los resultados de cuestionarios y  entrevistas sobre estos aspectos. Los mismos que ayudarán a articular y realizar los cambios importantes que la actual situación socioeconómica  de nuestra sociedad lo requiere con urgencia.

lunes, 22 de octubre de 2012

A QUÉ SE DEBE LA INACTIVIDAD POLÍTICA DEL PUEBLO ?



          Observamos con preocupación  la reducida participación ciudadana en las comunidades municipales y nacional,  el estado de inconformismo y desesperanza en que vive gran parte de la población. Esta situación nos inspiró a investigar esta parte de la vida cotidiana pública de la población donde las grandes mayorías no están satisfechas con los modos de gobernar de sus representantes electos. Los casi 200 años de existencia que tiene la República parece que no fueron suficientes para construir una democracia real con valores cívicos y políticos necesarios para construir una civilización más humana, justa y equilibrada. Todos los días en grandes sectores de la población y el gobierno, hay niveles inaceptables de corrupción en detrimento de los intereses públicos, poniendo en alto riesgo la calidad de vida y la paz en la que debería vivir la sociedad actual y las generaciones futuras.

          En este contexto, las personas, los ciudadanos, tienen un papel pasivo, limitándose a revisar, discutir y quejarse en pequeños grupos, sin por lo menos conseguir la atención del gobierno, porque han perdido la iniciativa, la fuerza y ​​el poder para hacer valer sus derechos prescritos en el contrato social que dio origen a la República. Por otra parte, constatamos que la participación activa de las masas y la sociedad en  política es muy baja, tanto en los distritos, en el nivel regional o nacional. Al parecer, esto se debe a dos razones combinadas: por puro desinterés de la población o la falta de conocimientos sobre el juego político nacional.

           Por estas razones tratamos de indagar sobre estos temas, además de confirmar la presunción de vacío o la falta de una auténtica educación cívica  política de la ciudadanía como una condición estructural que asegure su participación consciente, activa y permanente en tareas de  política local y nacional.

          Las reflexiones arriba señaladas nos permiten sugerir algunas iniciativas para reinventar la política educativa en toda la población nacional a fin de asegurar o al menos facilitar el ejercicio democrático y transparente del poder en el Estado. Hay algunos principios y valores que el Estado procura difundir y promover en la sociedad y que son contempladas en la ley, tales como  transparencia, imparcialidad,  igualdad y  gestión participativa, pero que la falta de control por parte del gobierno o de la propia población conduce a monopolizar en la clase política las decisiones más importantes  que afectan a la administración pública y que generalmente son en provecho de los intereses de pequeños grupos de poder.

             El foco principal de nuestra atención se orienta a la educación cívica política y  de participación ciudadana en los niveles primario y secundario de educación, en el contexto de una democracia directa como principal herramienta para la inclusión de la población en el proceso político democrático de la sociedad nacional. Por lo tanto nuestro objetivo es despertar el interés y la participación de la ciudadanía  en el proceso político de la sociedad a través de la toma de consciencia del papel importante y trascendental que debería tener el ciudadano común y corriente dentro de la estructura política y el funcionamiento del Estado.

          Consideramos que una adecuada educación cívica política será  uno de los facilitadores que asegure un cambio de actitud definitiva de la población,  que lo impulsará a participar efectivamente en la toma de decisiones políticas más importantes en el contexto de una sociedad que se permite interactuar dentro de un ambiente de auténtica democracia­, a fin de garantizarse un futuro digno para todos y una sociedad cada vez más humana. 
    

martes, 29 de mayo de 2012

EDUCACIÓN DEL PUEBLO, VACUNA CONTRA LA CORRUPCIÓN


          Todos los días nos enteramos de nuevas formas de burlar la confianza y  esperanzas que deposita el pueblo en sus representantes y gobernantes de los diferentes estamentos del Estado. Los espacios noticiosos diariamente se llenan con denuncias e informaciones de diversos casos de corrupción sistemáticos, a los cuales el pueblo asiste desde sus locales de trabajo o el hogar como si fuese un circo romano, para ver de que forma actúa  la Ley ejercida por el propio poder público que dilata los resultados hasta el olvido. Ya estamos tan acostumbrados a este tipo de afrentas que  muchos ciudadanos parecen estar vacunados contra la indignación, estamos perdiendo o ya  perdimos el sentido ético del manejo de la cosa pública y el Estado. Esto no es  novedad, todos lo sabemos, convivimos con una delincuencia formal del aparato estatal que atenta contra los intereses socioeconómicos, las bases morales de la sociedad y un futuro digno para todos los compatriotas. Pregunto, si este es el tipo de sociedad que deseamos dejar a las futuras generaciones?

          Nuestra diaria preocupación como ciudadanos comunes y corrientes de la calle, debería centrarse en pensar, meditar y actuar sobre estas cuestiones fundamentales de la vida en sociedad, sobre la permanencia y vigencia de un Estado digno y civilizado. ¿Qué podemos hacer nosotros los ciudadanos frente a esta plaga  endémica de corrupción de nuestra sociedad?. Pasamos mucho tiempo tratando de explicarnos el porque llegamos a esta situación tan desastrosa que aparentemente no tiene una salida pacífica y democrática. O es que vamos a esperar que la fruta se pudra totalmente para que la violencia de las masas enarbolen sangrientas banderas revolucionarias, de la misma forma que ya sucedieron en otras realidades y épocas. La historia aquí tiene un papel pedagógico fundamental que alerta a los pueblos sobre la naturaleza dual del ser humano.

          Estoy convencido que tenemos que dar fin a este sistema actual de gobierno pseudo democrático, en el cual la participación del Pueblo se reduce tan solo a votar en elecciones, de cuyos resultados somos presos o maniatados por períodos sucesivos de gobierno, porque muchos de los representantes electos no tienen capacidad moral ni intelectual para interpretar las reales necesidades y aspiraciones del Pueblo. Los diferentes gobiernos de todas los tintes han traicionado al Pueblo y han convertido a nuestra Patria en una oligarquía sin escrúpulos, donde los negocios públicos son concebidos al puro estilo de la "cosa nostra chola". No ganamos nada culpando a personas o grupos, tenemos que entender de una vez por todas que el sistema de gobierno fue viciado y es obsoleto para el mundo moderno y globalizado en que vivimos.

          El país desarrollado con un  futuro diferente que tanto nos prometen gran parte de los políticos jamás llegará, porque ellos no tienen cualidades morales, verdadera  vocación de servicio, honestidad y responsabilidad social con los  gastos públicos.

          El Pueblo es el único soberano  y la razón de existencia de un Estado según consta en el contrato social de su creación, la Carta Magna. Para hacer respetar nuestros auténticos derechos, el Pueblo tiene que educarse, informarse, aprender a pensar, a incluirse en el mundo digital, a recuperar su capacidad de indignación, a dar su opinión, a protestar pacíficamente y a participar activamente en los asuntos públicos de la administración del Estado.
          Tenemos certeza que orientar los esfuerzos de los pocos  líderes honestos y conscientes que aún existen en el país hacia una auténtica educación política del Pueblo, puede ayudar mucho en revertir esta caótica situación. Va a tomar algún tiempo sí, pero es peor que continuar indeterminadamente tan solo en la fácil postura del comentario rutinario, la crítica y quejas al viento.  Al fin y al cabo, lo que no puede dejar de admitir el Pueblo es que los políticos que están en el gobierno son elegidos por el propio Pueblo y es de ese mismo pueblo de donde salen las clases  gobernantes. Entonces, El Pueblo tiene el tipo de gobierno con políticos fracasados y deshonestos porque así lo  merecemos. Por lo tanto es el propio Pueblo que tiene que cambiar, procurar una profunda mudanza de valores y paradigmas a través de la educación, adoptando y cimentando nuevos valores y principios  que nos permitan convivir en paz, armonía y bienestar general. Debemos generar una cultura basada en el trabajo digno, en la solidaridad y el respeto  a nuestros semejantes e instituciones.

           Estamos decididos a ayudar, colaborar y participar en campañas educativas en provecho del Pueblo tendientes a superar esta caótica realidad de nuestra sociedad. Así mismo estamos estructurando una iniciativa de educación cívica  política y de participación ciudadana a distancia para  el Pueblo, de la cual daremos noticias oportunamente. Y Ud. estimado compatriota, que piensa a este respecto?. Porqué no ensaya en dar su propia opinión o tal vez tenga otras soluciones, anímese!, siempre podremos dialogar virtualmente y construir juntos el conocimiento y experiencias que el Pueblo necesita, gracias a las fantásticas posibilidades de comunicación que ahora permiten las modernas tecnologías de información y comunicaciones, como el chat, fórum, e-mail, redes sociales, ambientes virtuales de aprendizaje, web conferencias, etc. que facilitaran definitivamente una administración del Estado más transparente basada en una democracia directa, a condición de nuestra participación efectiva en el cumplimento de las obligaciones fundamentales de todo buen ciudadano.

domingo, 6 de mayo de 2012

PERSPECTIVAS POLÍTICAS DE NUESTRA HISTÓRIA


En la actualidad el mundo vive  en una "aldea global", como resultado de toda una serie de acontecimientos fascinantes que han tenido lugar a lo largo de la historia de la humanidad. La cantidad de información de la historia del hombre y sus civilizaciones es fascinante, abundante e interminable para ser conocida por una sola persona, por lo que  seleccionamos solo aquellas partes  que nos pudieran dar una mejor visión de  los acontecimientos más importantes que  cambiaron el pensamiento del hombre, sus ideas y la vida en sociedad a lo largo de su historia.

Los rasgos que mejor caracterizan esta evolución permanente y continua del género humano es la marcada necesidad de vivir en grupos,  inmerso dentro de una sociedad, para facilitar su propio sustento y defenderse de las amenazas de la naturaleza y poco después del propio hombre con sus intereses y ambiciones de todo tipo e intensidad.

Las amenazas de la naturaleza  que terminaban con la vida de muchas personas, territorios y ciudades enteras, no tenían cómo explicarse. Esta realidad dio lugar a un sin número de mitos y el culto a diversos dioses quienes podrían a calmar la furia de la naturaleza, que en la época se pensaba eran respuesta de los dioses a los pecados del pueblo. Conforme iban apareciendo explicaciones científicas y descubrimientos sobre el origen de estos temores, miedos y sentimiento de culpabilidad, el hombre se permite mirar para sí mismo, en su interior, en la búsqueda de respuestas a los diversos fenómenos naturales que lo amenazaban  y  así alcanzar una espiritualidad más acorde con la realidad del universo, conquistando un sentimiento de libertad frente a la vida.

La convivencia en sociedad implica la comunicación entre las personas que forman parte de un grupo y este con otros grupos. Esta necesidad imperiosa de los seres humanos por comunicarse, lo ha llevado a desarrollar y usar todo tipo habilidades, tales como; gestos, lenguaje, formas escritas, impresiones y diversas tecnologías de comunicación, etc.. Estas habilidades comunicativas se extienden a la enseñanza y  aprendizaje de conocimientos, donde quienes sabían algo enseñaban a quien no sabía, costumbres, hábitos, procesos, conocimientos y tecnologías que faciliten su desarrollo.

El conocimiento más refinado e intelectual del hombre, en un principio estaba reservado solo para las clases privilegiadas de las sociedades, líderes del gobierno y el clero. En la edad media la transmisión de conocimientos era un monopolio del clero y sólo con la invención del libro, comienza a democratizarse el conocimiento.

En general, el pueblo, la gran mayoría de las sociedades eran empleados como trabajo brazal en grandes proyectos que hicieron posible la acumulación de riqueza y poder por imperios, monarquías y reinos. Estos no recibían ninguna educación más allá de la instrucción necesaria para el uso de la mano de obra servil que cumplían. Cuando el hombre consigue cambiar su visión heliocéntrica del mundo, se da cuenta de que podía alcanzar un nivel más alto en su existencia por sí mismo, y que para ello necesitaba ser educado para mejorar su condición de ser humano.

Con esa nueva visión del mundo, el método científico y la democratización de la educación el hombre poco a poco consiguió colocar a disposición de la sociedad, grandes avances tecnológicos que van reemplazando casi todas las partes del cuerpo humano, con sustituciones tecnológicas fantásticas que hacen su vida cotidiana más confortable  y segura.

"Ninguno de estos profundos cambios alteró la voluntad, la ansiedad y el deseo humano, por  libertad o comodidad. Tantos triunfos de la ciencia y  tecnología fueron superficiales. Era más fácil, en esta era de la producción en masa, tanto dentro como fuera de la ciudad, satisfacer al estómago que a la mente. Era más fácil de dominar las enfermedades que dominar el comportamiento humano y poner fin a las guerras". (BLAINEY, 2008, p. 341)

Desde la declaración escrita sobre los derechos humanos y del ciudadano en la Revolución Francesa de 1789, a través de otras declaraciones de las Naciones Unidas, poco después de la Segunda Guerra Mundial. El hombre continúa sus luchas, sus guerras en diferentes niveles y escenarios a fin de reivindicar sus derechos "teóricos" de doble aspecto,  morales (derechos naturales inalienables) y políticos (condiciones para el ejercicio de los derechos naturales e individuales), que han dado lugar a la aparición de un nuevo concepto de Estado, de pueblo,  del estado de derecho democrático y nacional.

El mundo actual se ha convertido en una realidad mucho más compleja, de difícil explicación y pronóstico, debido a su enorme crecimiento y desarrollo desmesurado en todos los campos de la actividad humana, generando enormes diferencias sociales y económicas. Donde  fuerzas casi invisibles intentan dominar la voluntad y los deseos del hombre, tornando  imprevisibles las reacciones de los pueblos. Hoy más que nunca, existe la posibilidad de que  un solo ente ejerza control indirecto o total del mundo entero, en la medida que las tecnologías de la guerra, comunicaciones y  transporte lo permitan.