“Jatun Runa” es una expresión escrita en lengua quechua
que significa “gran pueblo, grandes
ciudadanos”. La utilizamos para denominar el presente proyecto que nace como una inquietud
natural de todo ciudadano común y
corriente que se cuestiona frecuentemente sobre lo que sucede diariamente en la
esfera pública de la sociedad, el manejo político de nuestros representantes,
la actitud de la ciudadanía frente a los actos de corrupción, abuso de poder y
el tipo de sociedad que estamos dejando a las generaciones venideras, con la
finalidad de encontrar algunas respuestas y líneas de acción desde el lado de
la ciudadanía organizada.
Para explicar las preguntas de nuestras inquietudes
políticas, conducimos una investigación como parte de un Trabajo de Conclusión
del Curso de Post Grado(TCC) en la especialidad de Tecnologías de Educación a
Distancia (EAD) en la Universidad de Contestado, Santa Catarina, Brasil, a inicios del presente año.
Marco histórico
En la actualidad el mundo vive en una "aldea global",
como resultado de toda una serie de acontecimientos fascinantes que han tenido
lugar a lo largo de la historia de la humanidad. La cantidad de información sobre
la historia del hombre y sus civilizaciones es fascinante, abundante e
interminable para ser conocida por una sola persona, por lo que
seleccionamos solo aquellas partes que nos pudieran dar una mejor visión
de los acontecimientos más importantes que cambiaron el pensamiento
del hombre, sus ideas y la vida en sociedad a lo largo de su historia.
Los rasgos que mejor caracterizan esta evolución permanente y continua
del género humano es la marcada necesidad de vivir en grupos, inmerso dentro
de una sociedad, para facilitar su propio sustento y defenderse de las amenazas
de la naturaleza y poco después del propio hombre lleno de intereses y
ambiciones de todo tipo e intensidad.
Las amenazas de la naturaleza que terminaban con la vida de muchas
personas, en territorios y ciudades enteras, no tenían cómo explicarse. Esta
realidad dio lugar a un sin número de mitos y al culto de diversos dioses
quienes podrían calmar la furia de la naturaleza que en la época se pensaba
eran respuesta de los dioses a los “pecados” del pueblo. Conforme iban
apareciendo explicaciones científicas y descubrimientos sobre el origen de
estos temores, miedos y sentimiento de culpabilidad, el hombre se permite mirar
para sí mismo, en su interior, en la búsqueda de respuestas a los diversos
fenómenos naturales que lo amenazaban y así alcanzar una
espiritualidad más acorde con la realidad del universo, conquistando un
sentimiento de libertad frente a la vida.
La convivencia en sociedad implica la comunicación entre las personas que forman parte de un grupo y este
con otros grupos. Esta necesidad imperiosa de los seres humanos por
comunicarse, lo ha llevado a desarrollar y usar todo tipo de habilidades, tales
como; gestos, lenguaje, formas escritas, impresiones y diversas tecnologías de
comunicación, etc.. Estas habilidades comunicativas se extienden a la enseñanza
y aprendizaje de conocimientos, donde quienes sabían algo enseñaban a
quienes no los sabían, aspectos tales como: costumbres, hábitos, procesos,
conocimientos y tecnologías que faciliten su desarrollo.
El conocimiento más refinado e intelectual del hombre, en un principio
estaba reservado solo para las clases privilegiadas de las sociedades, líderes
del gobierno y el clero. En la edad media la transmisión de conocimientos era
un monopolio del clero y sólo con la invención del libro, comienza a democratizarse el conocimiento.
En general, el pueblo, las grandes mayorías que conformaban las
sociedades eran empleados como trabajo brazal en grandes proyectos que hicieron
posible la acumulación de riqueza y poder por imperios, monarquías y reinos.
Estos no recibían ninguna educación más allá de la instrucción necesaria para
el uso de la mano de obra servil que cumplían. Cuando el hombre consigue
cambiar su visión heliocéntrica del mundo, se da cuenta de que podía alcanzar
un nivel más alto en su existencia por sí mismo, y para ello necesitaba ser educado para mejorar su
condición de ser humano.
Con esa nueva visión del mundo, el método científico y la
democratización de la educación el hombre poco a poco consiguió colocar a
disposición de la sociedad, grandes avances tecnológicos que van reemplazando
casi todas las partes del cuerpo humano, con sustituciones tecnológicas
fantásticas que hacen su vida cotidiana más confortable y segura.
"Ninguno
de estos profundos cambios alteró la voluntad, la ansiedad y el deseo humano,
por libertad o comodidad. Tantos triunfos de la ciencia y
tecnología fueron superficiales. Era más fácil, en esta era de la
producción en masa, tanto dentro como fuera de la ciudad, satisfacer al
estómago que a la mente. Era más fácil de dominar las enfermedades que dominar
el comportamiento humano y poner fin a las guerras". (BLAINEY, 2008,
p. 341)
Desde la declaración escrita sobre los derechos humanos y del ciudadano
en la Revolución Francesa de 1789, y otras declaraciones como la de Naciones
Unidas, poco después de la Segunda Guerra Mundial, el hombre continúa sus
luchas, sus guerras en diferentes niveles y escenarios a fin de reivindicar sus
derechos "teóricos" de doble aspecto, morales (derechos
naturales inalienables) y políticos (condiciones para el ejercicio de los
derechos naturales e individuales), que han dado lugar a la aparición de un
nuevo concepto de Estado, de pueblo, del estado de derecho democrático y
nacional.
El mundo actual se ha convertido en una realidad mucho más compleja, de
difícil explicación y pronóstico, debido a su enorme crecimiento y desarrollo
desmesurado en todos los campos de la actividad humana, generando enormes
diferencias sociales y económicas, con una enorme cantidad de la población
asolada por la desesperanza e infelicidad. Donde fuerzas casi invisibles
intentan dominar la voluntad y
los deseos del hombre, tornando imprevisibles las reacciones de los
pueblos. Hoy más que nunca, existe la posibilidad de que un solo ente
ejerza control indirecto o total del mundo entero, en la medida que las
tecnologías de la guerra, comunicaciones y transporte lo permitan.
Si estas reflexiones históricas sobre la evolución de la civilización
humana las colocamos frente a la cruda realidad que vivimos y presenciamos en el diario vivir de gran parte de nuestra
sociedad global, es fácil percibir la
imperiosa necesidad que tienen nuestros pueblos en mejorar y afinar una cultura de convivencia
en sociedad, como consecuencia de una educación cívica política y de participación ciudadana
permanentes sobre los asuntos públicos de interés del conjunto de la sociedad, que
le permitan alcanzar un estado de paz y bienestar general dignos de su
condición de Ser Humano y estar preparados para enfrentar los nuevos desafíos
derivados del “asombroso” desarrollo y crecimiento económico y material de una sociedad
cada vez más globalizada.