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martes, 9 de julio de 2013

EL CAMBIO DE ACTITUD PERSONAL Y EL DESARROLLO NACIONAL



          Una preocupación permanente histórica y cotidiana toma nuestras energías y tiempo. Se trata del bienestar de cada persona, quienes individualmente batallan por conseguirlo, sin importar lo que sucede en su entorno. Paralelamente también existe la preocupación colectiva de los grupos e instituciones de toda índole por lo que sucede en la sociedad como un todo. 

          Nos preguntamos, ¿Con qué herramientas cuenta el ciudadano para dar respuesta a sus inquietudes y preocupaciones?, es decir ¿Qué tipo de cultura cívica, política, valores y costumbres disponemos para conseguir el bienestar general?  En los acontecimientos del diario vivir podemos comprobar fácilmente el comportamiento de las personas en la calle, en las colas de los bancos, en la basura encontrada a cada paso, en el propio orden y limpieza de la ciudad, en el tránsito urbano, en la idiosincrasia egoísta, irrespetuosa e irreverente por los derechos de los demás.

          En las diarias discusiones en la que se envuelve la sociedad, observamos que es mucho más fácil preocuparse con las actitudes y errores que cometen los demás, los políticos. Culpamos a algún agente del gobierno por la situación en que vivimos y esto se arrastra a lo largo de la historia, siempre habrá alguien responsable por nuestros males. Es muy difícil ver que alguien se sienta responsable por lo que es en este momento la sociedad, es decir no nos preocupamos por nuestras propias actitudes frente a la comunidad en que vivimos.

         La consecuencia de esta actitud indolente, egoísta y poco solidaria, nos lleva a conformarnos con la realidad actual, pensando que así es y así continuará siendo, trasladando la posibilidad de cambio solamente a un nuevo Presidente, Alcalde o gobierno y que llegado ese nuevo gobierno, las cosas seguirán igual o peor que antes, luego no hay como salir de las eternas quejas o críticas a los demás, a los gobiernos, quienes llevan todas las culpas históricas por lo que ahora somos como país. Es decir, solo los gobiernos son los responsables por la realidad nacional en que vivimos.

          Ante esta situación endémica e insoportable de la sociedad actual sin visos de una verdadera solución, existen dos caminos a seguir. La respuesta actual que venimos dando a nuestras preocupaciones colectivas, donde el destino de la sociedad  lo dejamos en manos de los gobernantes, a quienes los elegimos, los dejamos trabajar solos y luego iremos a criticar  y responsabilizar por los actos de corrupción e ineficiencias en los que se envuelven. En el transcurso de nuestra historia Republicana ya se han realizado innumerables tentativas y experiencias de cambios en la sociedad con este modelo, con resultados insatisfactorios, donde todo indica que así continuará irremediablemente este ciclo pernicioso por los tiempos de los tiempos, amén.

          El otro camino, más difícil, más eficaz y a mediano plazo involucra a toda la población del país. Se inicia con el reconocimiento y toma de consciencia de nuestra responsabilidad frente a la sociedad. Del tipo de actitud personal de cada uno de los habitantes depende el bienestar, desarrollo y seguridad de la sociedad. Ese cambio de actitud frente a los asuntos públicos, se inicia en el hogar, en el barrio, la escuela, la universidad y los centros de trabajo. Se requiere de una gran voluntad e iniciativa de toda la población en la búsqueda  de  mayor información y educación cívica política para conseguir que el ciudadano participe conscientemente y con conocimiento de causa en todos los actos públicos relacionados al funcionamiento de su comunidad.

           Tenemos  la convicción de que la participación del ciudadano en la conducción política de la sociedad o comunidad, fortalecerá el diálogo, la cooperación Pueblo-Gobierno y la actitud positiva de los gobernantes, disminuyendo ostensiblemente la posibilidad de envolverse en actos de corrupción. El gobernante hará lo que el Pueblo le permita hacer.

        Finalmente vale la pena citar el mensaje del maestro hindú Prem Rawat que “La verdadera paz y desarrollo de un pueblo se inicia en el íntimo de cada uno de sus integrantes, con una paz y actitud positiva individual”. Es a ese nivel que todos debemos trabajar en la búsqueda de los cambios deseados para nuestra sociedad. El cambio de actitud personal e individual deberá darse en función del bienestar colectivo, como consecuencia de ello, el individuo alcanzará la ansiada satisfacción y bienestar personal.

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