A
diario leemos, vemos o escuchamos las noticias sobre la situación política actual
de nuestros países, los hechos son tan lesivos e indignos que generan un
sentimiento generalizado de desilusión, desesperanza e podredumbre. Mucha gente ya es
insensible a los diversos y variados esquemas de corrupción que se tejen a
diario en todos los niveles y estamentos de la administración pública.
Los
periodistas cumplen su misión de informar, opinar y hasta proponer sugerencias
para acabar con ese tipo de hechos. Muchos ciudadanos leen, opinan, discuten
pasivamente y repasan las noticias y comentarios utilizando las redes sociales,
sin alcanzar mayores resultados. Pero existen tantos, tantos casos de
corrupción sistemática, que los anteriores pierden muy rápidamente vigencia y atención de la prensa y población. Y
así, pasamos a ser simples espectadores permanentes de un circo con nuevos
casos de corrupción que en su mayoría no son sancionados. Si no, veamos la
cantidad de casos de escándalo de los gobiernos anteriores. Se abren mega comisiones
de investigación en el Congreso que terminan en "pizza", como dicen
los brasileños, es decir en nada. Así nadie más confía en las autoridades. No
hay capacidad moral y ética en las instituciones y funcionarios públicos para corregir las cosas.
De
esta forma, "tanto va el cántaro al agua hasta que se rompe", que nos
parece que todos esos escándalos generalizados forman parte de la normalidad,
"así será, pues....., que podemos
hacer???". La respuesta que aflora en el fondo de nuestros corazones
es NADA. Y como nadie, ni algún organismo del propio Estado, (sea ejecutivo, legislativo
o judicial) tiene eficacia y poder real para acabar con estos escándalos, lo que
nos resta es pensar que al parecer estamos
camino a una oclocracia. Y que es esto?? se preguntarán....Es el abrupto camino
que sigue una sociedad democrática que pierde o abdica del control que debe
ejercer sobre las grandes masas (están incluidos los políticos) de gente
irracional, inconsciente e ignorante que actúan en contra de los principios y valores con los
que se constituyó nuestra sociedad digna, pacífica, honesta y trabajadora.
La
magnitud y frecuencia de los acontecimientos generalizados de violencia
delictiva, que genera la corrupción sobre las grandes mayorías de la población
poco a poco conducen a que el delito sea justificado en la consciencia de cada
persona, como la cosa más normal. Pensar que, si todo el mundo lo hace, porqué
yo no puedo hacerlo?, Entonces todo este estado de cosas nos conduce a avizorar
que la OCLOCRACIA es el próximo sistema de ingobernabilidad, donde
el Gobierno tiránico y corrupto se
hace de la vista gorda y trata de legitimar la forma de actuar también
deshonesta y violenta de la "plebe o muchedumbre". Estas mayorías incultas serán quienes marcarán
el ritmo del qué hacer y cómo hacer las cosas en nuestra sociedad. Cuando cunde
el pánico y el desorden, no hay como salir de esa situación, solo esperar una
guerra civil o la actuación providencial de un Hombre que actué con rigor monárquico.
Hay algunos ejemplos a lo largo de la historia de algunas sociedades que han
llegado a desvirtuar la democracia. Vale
la pena investigar y leer al respecto, es muy duro.
Por
tanto, este es un asunto muy serio, que TODA la sociedad debería reflexionar y
en base a ello conversar, cambiar de ideas y concientizar a los suyos, sobre la
necesidad de estudiar, conocer y tomar a serio la política para que los
ciudadanos sepan actuar participativamente en una sociedad libre, pacífica y democrática, donde debe reinar el supremo
respeto a la Carta Constituyente y a los intereses y objetivos públicos que siempre deben
estar sobre los intereses y ambiciones individuales
o particulares. Donde los que se aprovechan del cargo público encomendado o
confiado por el Pueblo para enriquecerse, sean severamente castigados por la
Ley e impedidos de por vida a ocupar cargos públicos por deshonrar la soberanía
del Pueblo organizado, educado y culto.
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