Este bello pensamiento del autor es sumamente interesante analizar cuando nos referimos a la forma vertiginosa de cómo están evolucionando las formas de comunicación e intercambio de información y conocimientos en los últimos 50 años desde la aparición de nuevas tecnologías informáticas. De esta forma el campo de la política, finalmente está siendo favorecido por esta nueva realidad arrolladora que se torna cada vez irreversible en la develación de las tinieblas de la ignorancia política del ciudadano común y corriente.
En la campaña electoral del 2008 Obama dejó de visitar los grandes diarios de Nueva York para obtener la “aprobación” de su candidatura. Posiblemente vislumbró la potencialidad de las recientes redes sociales y la web, y decidió lanzarse desde la sede de la poderosa Google en Silicon Valley, el mismo que dio resultados excelentes, al haber convertido a un candidato con poquísimas probabilidades de triunfo en el actual presidente de la nación más poderosa del planeta. Este hecho confirma un cambio radical en las formas de conectarse con el electorado de las generaciones jóvenes. Algo similar se dio en la campaña electoral peruana del 2011, donde el candidato a presidente Kuczynsky utilizó las redes sociales para su campaña, elevando súbitamente las simpatías de los electores.
Estos hechos nos muestran la gran influencia que hoy tiene la internet en la política, los medios de propaganda electoral han cambiado de la TV a las redes sociales vía internet. Esta es la nueva realidad irreversible en la que los políticos tendrán que actuar. El pueblo esta cada vez mejor informado, puede utilizar toda la red y las herramientas de búsqueda para encontrar la información o conocimiento que necesita para elaborar sus conceptos y opiniones. Esto vislumbra una mayor participación ciudadana en la política de su comunidad, la misma que deberá ser debidamente orientada por las personas más experimentadas hacia el ejercicio de una auténtica democracia directa basada en valores de una sociedad moderna, transparente, libre y pacífica y así seguir construyendo una civilización superior para las nuevas generaciones.
Muchos países ya poseen portales o sitios en la red donde se proporciona información de una sola vía sobre lo que sucede en los gobiernos. Lo que está faltando es otorgarle al ciudadano la facultad de iniciativa, formas de interactuar y fiscalizar a los representantes y gobernantes, valorizando su opinión y otorgándole el voto directo en las decisiones más importantes que la sociedad requiere en períodos menores al de las elecciones generales. Los sistemas digitales ahora sí lo permiten. De este modo llegaríamos a una verdadera democracia sin intermediaciones oscuras, donde sea el pueblo quien efectivamente decida su destino. Para que esto suceda el pueblo, los ciudadanos tenemos que organizarnos, educarnos y prepararnos para enfrentar los nuevos desafíos del mundo político virtual. Si no lo hacemos, nadie lo hará por nosotros. De lo contrario seguiremos sujetos a la voluntad e iniciativas de nuestros representantes preocupados en sus propios intereses. Llegó la hora de reinventar la política, muy necesaria e ineludible para una vida digna y civilizada de la sociedad.
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